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Seguros vitalicios, protección con ahorro

Aunque la modalidad de aseguramiento de vida más conocida suele ser la temporal (protegerse durante un año y renovar al final de cada periodo), la cobertura vitalicia es una opción que le protege en cualquier etapa de la vida, y además, funge como un mecanismo de ahorro. Existen tres tipos de seguros de vida: el temporal, que ya mencionamos, el dotal (que se contrata durante un plazo, generalmente largo y, si se sobrevive al final del periodo, se cobra la suma asegurada) y el vitalicio, que le protege por fallecimiento en cualquier etapa de la vida. A decir de Carlos Latorre López, presidente nacional de la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas AC (AMASFAC), el seguro temporal tiene la desventaja de que al final del periodo no recibe ningún pago, por lo que a largo plazo lo más conveniente es una cobertura vitalicia, por una reserva que genera similar al del seguro dotal a la par que le brinda protección. “El seguro temporal es más barato, porque cuando se acaba el plazo termina la cobertura y no recupera nada. A la larga, suma todo, y conviene más una vitalicia, porque, aunque pague un poco más de prima, si quiere cancelar habrá dinero que pueda recuperar y entonces lo que pagó, menos lo que recuperó, será mayor a la póliza que paga año con año y no recupera nada”, explicó. Esta reserva, además, facilita que, en caso de necesitarlo, pueda solicitar un préstamo de su seguro de vida, eso sí, con las correspondientes tasas de interés que, como referente para su cobro, suelen tomar en cuenta la tasa promedio de los Cetes a 28 días más una determinada cantidad de puntos porcentuales estipulada en su contrato. Las primas de estas pólizas son más elevadas que las de coberturas como las temporales, por lo que para mitigar este encarecimiento, el directivo recomendó contratar estos seguros —y cualquier póliza en general— a edades más tempranas, ya que el riesgo de la persona es menor y, por consiguiente, los pagos anuales disminuyen. “Una póliza que contratará para toda la vida tendrá una prima más alta, porque la aseguradora le cubrirá para siempre y, por ende, en algún momento fallecerá y le tendrán que pagar la suma asegurada; no obstante, en estas pólizas vitalicia, si las pagara a una edad joven, serían más baratas”. Lo que hoy paga de más servirá para que, cuando sea mayor y tenga un riesgo más alto de fallecer, le subsidien con la prima que le pagó con las primeras edades, cuando ya es más grande, explicó Latorre López. Aunque los seguros de vida suelen cubrir cualquier tipo de muerte, es recomendable que, con la ayuda de un agente de seguros, entienda las exclusiones de su contrato; es decir, en qué casos su póliza no se compromete a otorgar la suma asegurada. Para el presidente de la AMASFAC, la limitante más importante es la que se deriva de no declarar la verdad a la aseguradora. Durante los dos primeros años del seguro, explicó, las compañías tienen el derecho de pedir información adicional para comprobar que el asegurado no tenía conocimiento del padecimiento en cuestión. Para verificar esto, las aseguradoras hacen una investigación y tienen acceso a informes de hospitales y clínicas, por lo que pueden saber si el asegurado se hizo estudios previos o una consulta para definir en qué momento el cliente supo de su condición. Una vez transcurridos dos años, la mayoría de las aseguradoras no piden información adicional para indemnizar a los beneficiarios, añadió Latorre López. Para fortalecer su cobertura y tener la certeza de que su familia o seres queridos estarán protegidos ante cualquier eventualidad, puede considerar la contratación de coberturas adicionales. Algunas de las que se ofrecen en el mercado son las que le otorgan una suma extra en caso de invalidez, enfermedades graves, muerte accidental y pérdida de órganos. Las coberturas adicionales generan un mayor pago de primas, por lo que el presidente de la AMASFAC recomendó contratar pólizas que puedan pagar, sobre todo en el caso de un seguro vitalicio, ya que es para toda la vida. Fuente: El Economista

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Vivir la tercera edad en un crucero

Los grandes barcos que realizan cruceros son pequeñas ciudades de vacaciones flotantes, con todos los servicios imaginables, algunos creen que puede ser una buena opción residencial. Tiendas, gimnasios, servicios médicos, restaurantes, ocio organizado, servicio de limpieza… Solo que se trata de una residencia de lujo flotante. Ese es el planteamiento que se hacen algunas personas mayores en Estados Unidos, donde una residencia de ancianos con todas estas comodidades puede costar 6000 USD al mes, por lo que vivir en un barco de cruceros, además de que sea muy cómodo y estimulante, es más barato. Un testimonio real es la de Bea Muller, de 86 años de edad, que se instaló en el crucero Cunard Queen Elizabeth 2, el 5 de enero de 2000. Había embarcado con su marido para una vuelta al mundo de once meses de duración, cuando éste falleció, Bea Muller vendió su casa y reservó una plaza en el barco. Bea Muller estaba feliz con su vida a bordo del barco. Según sus declaraciones tenía servicio a tiempo completo de limpieza, grandes comedores, médicos, un spa, salón de belleza, gimnasio, actividades culturales y el baile. Su cálculo era que si una residencia para mayores costaba unos 200 UDS al día y una reserva en un crucero con los descuentos de larga estancia y de la tercera edad le salía por 130 euros día, le quedaban 70 dólares para otros gastos, pues en cuanto a comida, limpieza, consumibles como jabón o champú, reparaciones domésticas… y atención médica, estaba cubierta. Para ella también era estimulante conocer siempre a gente nueva, visitar lugares lejanos y tener una vida llena de actividades. Antes que Bea Muller, ese mismo crucero tuvo de huésped a Clair MacBeth, que vivió a bordo del barco durante 14 años. Otro caso es el de Lee Wachtstetter que al perder a su marido, con el que había realizado 89 viajes por mares y océanos, cumplió la promesa que le hizo de seguir viajando y vendió su mansión en Florida. A los 79 años estableció su residencia permanente en un crucero de lujo y en ella permanece desde hace ocho años, eso sí, a por unos 145 000 euros al año. Ha estado en más de cien países distintos, ha dado unas quince vueltas al mundo y no suele pisar tierra con demasiada frecuencia. Con sus tres hijos y siete nuevo se comunica por internet y la tripulación del barco se ha convertido en su nueva familia. En este caso último, realmente hay que ser muy rico para elegir vivir así.  Aunque los planteamientos tienen su lógica, no deja de ser chocante que alguien decida una ida de este estilo para pasar el resto de sus días. Es muy estimulante conocer gente nueva, pero vivir en un viaje permanente distancia la relación con amistades o familiares de manera irremediable. Si bien es cierto, que cuando se toma esta decisión puede revertirse en cuanto se quiera. Aparte de lo extravagante o poco habitual que pueda parecer, da que pensar el hecho de que en Estados Unidos haya gente mayor que se plantea esta alternativa ante los costes de una residencia para mayores. En España, donde los centros privados cuestan una media de 1800 euros, la opción de vivir en un crucero no parece tan atractiva.  Otro punto importante a tener en cuenta es que la necesidad de ingresar en una residencia geriátrica va, en la mayoría de casos, más allá de la necesidad de compañía y actividades y se justifica por la necesidad de un apoyo profesional que difícilmente podría prestarse en un barco.  Si la persona sufre demencia o necesita una rehabilitación intensiva, situaciones comunes en las residencias, resultaría altamente dificultoso poder recibir una atención satisfactoria. Pero, aunque sustituir la residencia de mayores por el “crucero permanente” puede resultar poco adecuado,  sí lo es la oferta de vacaciones en cruceros para la tercera edad, que es un poco un sucedáneo de las estancias de larga duración. Los «cruceros sénior» son ofertas que aparecen ya de manera habitual en las agencias y compañías dedicadas a este tipo de ocio y, realmente, sus precios son atractivos, pues ofrecen servicios, visitas, actividades e incluso pernoctaciones en tierra que compiten con otros tipos de viajes. A este tipo de oferta se apuntado incluso el IMSERSO. Este hecho indica que se está atendiendo a una demanda por parte de las personas mayores que desean hacer este tipo de vacaciones a precios que se puedan permitir y, si puede ser, adaptados a sus gustos y necesidades. No es por lo tanto de extrañar que las agencias y compañías se fijen en las personas de la tercera edad, que pueden aprovechar, aparte de la oferta del IMSERSO, interesantes ofertas fuera de temporada a cambio de alojamiento confortable, comida cuidada, médico a bordo, animación, gimnasio, visitas culturales… cada vez con más frecuencia. La reflexión que se suscita es que, aunque en España no se plantea, pues no es comparable en cuanto a costes la opción más o menos económica de una travesía de vacaciones, que sale a cuenta porque son pocos días, o aunque sea un crucero que diera la vuelta al mundo, con la de la estancia en una residencia para mayores. Sin embargo, el hecho de que ocurra es una realidad que lleva a pensar en que no puede haber solo motivos económicos, (aunque sea más barato que una residencia en Estados Unidos, no deja de ser caro). Qué mueve a alguien a pasar sus últimos años viajando así, conociendo a gente que se renueva cada pocos días, alejado de los suyos y sus referencias culturales y en un ambiente muy determinado: todos los viajeros van a pasar unos días de fiesta y animación.   Fuente: Inforesidencias.com

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Aprenda a distribuir el ahorro para emergencias y para retiro

Una de las recomendaciones que más realizan los expertos para contar con unas finanzas sanas es iniciar el hábito del ahorro e incluso si se hace desde edades tempranas es mejor; sin embargo, la mayoría de las personas explica que su ingreso no es suficiente para iniciarlo. Para los especialistas, el guardar dinero no es solamente para aquellas personas que poseen ingresos altos, sino que es un tema de disciplina que muchos mexicanos podría iniciar. Y dividirlo en dos partes (retiro y emergencia) no es una tarea complicada. Parte de la mala cultura financiera de nosotros los mexicanos se lo debemos al gusto por la gratificación inmediata: sabemos que necesitamos ahorrar, pero preferimos ir a cenar o de shopping porque sólo así sentimos que nuestro dinero está siendo usado de una manera que vale la pena. Otro factor importante en que el dinero nos queme las manos es que no tenemos un presupuesto ni una planificación por lo que apenas tenemos dinero. Creemos que éste nos sobra y comenzamos a gastarlo a pesar de estar dejando descuidados rubros tan importantes como es el ahorro y en ocasiones hasta el pago de deudas. Los trabajadores siempre deben tener un fondo de contingencia, esto es un fondo de hasta seis meses de su sueldo por si llegan a perder su trabajo o alguna eventualidad; de esta manera evitará no caer en agarrar lo que tienen para su retiro y matarlo porque al final del día tenemos que ir pensando en esta etapa. Según datos de PwC, entre 51 y 57% de los encuestados ha retirado dinero de su fondo de ahorro para gastos inesperados y entre 18 y 22% para gastos médicos. Cómo lograrlo La vocera de la consultoría especializada en comercializar planes de ahorro e inversión indicó que las personas pueden iniciar dividiendo el ahorro en dos rubros: ahorro con metas, objetivos y un fondo para emergencias. Todos tenemos metas, ya sea unas vacaciones, la compra de un inmueble, la escuela de nuestros hijos o nuestro retiro. Este ahorro debe estar presente en nuestra vida y debe equivaler a al menos 10% de nuestro ingreso. Si estamos empezando y somos propensos a que el dinero se nos vaya como agua, recomendamos buscar un producto de ahorro o inversión formal y domiciliarlo de nuestra tarjeta de nómina. En el segundo rubro, pero igual de importante que el primero, se encuentra el ahorro para emergencia. Los expertos recomiendan destinar un porcentaje similar (puede ser de 5%) al del primer caso hasta contar con al menos seis meses de sus gastos fijos en un fondo para que en caso de cualquier eventualidad no tenga que recurrir al crédito. Tu ahorro para emergencias debe ser a corto plazo y en un instrumento que le permita acceder a él de forma inmediata, mientras que su ahorro para el retiro deberá mantenerse ya sea en su administradora de fondos para el retiro (afore) o en algún plan privado para el retiro que le vaya a genere rendimientos. Infórmese y busque las diferentes opciones que se ajusten a sus posibilidades. Rompe mitos, sí te alcanza El presupuesto es la base de toda vida financiera sana. Es recomendable que se siente con los integrantes de su familia para platicar sobre los ingresos que aporta cada uno así como los gastos que generan, de esta manera se darán cuenta a dónde se está yendo su dinero y qué rubros pueden recortar para de ahí poder ahorrar. Si de plano nuestro ingreso apenas y cubre los gastos primarios, pensemos entonces en buscar ingresos extra o economizar en servicios como agua, luz y transporte. Siempre podemos ahorrar, aunque sea un poco, el chiste está en encontrar nuestras fugas de dinero y atacarlas cuanto antes. Qué productos financieros puede ocupar En el mercado mexicano existen diferentes instituciones financieras que tienen dentro de su gama de productos planes de ahorro para el retiro, ETF, fondos de inversión, préstamo entre particulares, depósitos vinculados con la Bolsa, entre otras opciones para iniciar con el hábito de ahorrar e inversión. Sin embargo, antes de tomar alguna decisión es importante informarse, analizar y comparar. No tiene que ser un experto en la materia por lo que es indicado acercase con un experto que le ayude a decidir el mejor producto para usted y su familia.   Fuente: El Economista.

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¿Cómo saber si un producto de ahorro o inversión es seguro?

La seguridad para el usuario es clave a la hora de iniciar un ahorro o inversión; sin embargo, cuando se habla de productos financieros, la certeza se presenta de distintas maneras y, en ocasiones, es fácil confundir una inversión riesgosa con una entidad financiera peligrosa, por ejemplo. Cuando usted se pregunte por una opción segura para ahorrar o invertir, primero habría que definir qué significa para usted el término de seguridad. ¿Se trata de rendimientos seguros? ¿O quizá de encontrar un banco confiable, donde tenga la certeza de que su dinero se va a esfumar? En ambos casos se habla de seguridad, pero en dos rubros diferentes. Rendimientos seguros En el primer rubro hablamos específicamente de tolerancia al riesgo; esto es, ¿qué tanto está dispuesto a arriesgar en una inversión? Si a usted le gustan las emociones fuertes y decidiera tomar todos sus ahorros y comprar acciones, sería un inversionista con un gran gusto por el riesgo, debido a que en estos productos la probabilidad de que haya una pérdida es alta. Por el contrario, si decidiera sólo comprar Certificados de la Tesorería de la Federación, sería una inversión conservadora por el bajo nivel de riesgo que implica. Al respecto, la doctora Laura Zúñiga Feria, coordinadora de la licenciatura en Finanzas y Contaduría Pública de la Universidad Anáhuac, explicó que típicamente existen instrumentos de ahorro e inversión que son más riesgosos que otros. “La clave general es que, cuando un vehículo de ahorro o inversión da una tasa de rendimiento pequeña, es porque corre menos riesgo; generalmente en finanzas se cumple la premisa de que a mayor riesgo que corra con su inversión, el rendimiento va a ser mayor, porque le deben pagar un premio por ese riesgo adicional que está corriendo”. Desafortunadamente, advirtió la especialista, los vehículos de ahorro más seguros pueden darle tasas reales negativas, es decir, le hacen perder poder adquisitivo por efectos de la inflación y, por tanto, su dinero vale menos. Por ello, si lo que busca es seguridad en términos de rendimientos, Zúñiga Feria recomienda que defina qué tan cómodo se siente corriendo riesgo. “Generalmente los jóvenes son más propensos a aventarse a inversiones menos seguras; conforme la vida le va enseñando cosas en el transcurso, se van volviendo más precavidos”. Entidades financieras seguras Independientemente de que usted busque inversiones seguras o riesgosas, hallar una entidad financiera confiable es primordial para que pueda dormir tranquilo, pero ¿por dónde debería comenzar? Una de las primeras consultas que se recomienda es revisar el padrón de entidades supervisadas de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), una herramienta que brinda información actualizada sobre las entidades y sujetos del sistema financiero mexicano que actualmente se encuentran en operación y que son supervisados. Si tiene duda sobre la autenticidad de alguna entidad financiera, en la dirección del padrón (http://www.cnbv.gob.mx/Paginas/PADR%C3%93N-DE-ENTIDADES-SUPERVISADAS.aspx) podrá verificar si está regulada por la CNBV. Además, en esta página puede verificar si su dinero está asegurado por el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario. Cabe recordar que los ahorros de los clientes de la banca están protegidos por un seguro de depósito que cubre un monto de hasta 400,000 Unidades de inversión (Udis). Asimismo, el ahorro de los socios de las Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo (socaps) está protegido por un seguro que cubre un monto de hasta 25,000 Udis, al igual que los depósitos realizados en las Sociedades Financieras Populares (sofipos) y Sociedades Financieras Comunitarias (sofincos). Para complementar esta información, la especialista de la Universidad Anáhuac recomendó consultar el Buró de Entidades Financieras (www.buro.gob.mx) de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), para revisar qué tantas reclamaciones recibe cada institución. “Ahí se puede dar cuenta de cómo existen sectores donde hay más desconfianza por parte del púbico en general y esta desconfianza está vinculada a la cantidad de reclamaciones que tiene cierto tipo de instituciones financieras”. Zúñiga Feria también sugirió que revisar el Índice de Desempeño de Atención a Usuarios, un indicador que genera la Condusef y que muestra qué tan bien trata la entidad a sus usuarios. “Es interesante porque no sólo se trata de que la institución sea confiable, sino que le traten bien, que realmente den la información que requiere cuando la solicita; muchas veces es vergonzoso llegar a ciertas sucursales bancarias y que la persona que le atiende sepa mucho menos que usted”.   Fuente: El Economista.

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Más vale que ya te olvides de la palabra \”pensión\”

La generación que tiene entre 18 y 35 años, identificada como millennial, está redefiniendo el mundo laboral y se prevé que para 2020 represente la mayoría de la fuerza laboral global, según un nuevo estudio. Sin embargo, los millennial piensan poco en el momento de su retiro. Una encuesta de 2014 en México reveló que el 65% de los jóvenes entre 15 y 29 años no ha pensado en ahorrar para el momento de su jubilación. Incluso hay muchos que no ven el retiro como una opción. Otra encuesta reciente realizada por Manpower develó que, a nivel global, más de la mitad de los millennials cree que trabajará más allá de los 65 años. Aunque hay diferencias importantes. Mientras que el 37% de los japoneses cree que trabajarán hasta el día que mueran, en México sólo el 8% comparte ese pensamiento. Eso quiere decir que los millennials mexicanos sí confían en experimentar la etapa de la jubilación pero parece que no han comprendido que no será para nada como lo que vivieron sus padres. Ningún millennial en México se jubilará con una pensión. La cual se refiere a un monto que se recibe de forma periódica por parte de la seguridad social. Eso no pasará porque cualquier persona que haya comenzado a cotizar en el IMSS después de 1997 se jubilará sólo con los recursos que haya acumulado en una Afore. Eso quiere decir que si empezaste a trabajar y a cotizar en el IMSS después de ese año –como es el caso de los millennials– tu jubilación dependerá sólo de lo que ahorres durante tu vida laboral. La palabra que debes recordar entonces es: Afore. O más bien: Ahorro. Una administradora de fondos para el retiro o Afore, es la encargada de manejar e invertir los recursos que mes con mes le son descontados a los trabajadores. Este porcentaje se complementa con aportaciones del patrón y el gobierno, y equivale al 6.5% del sueldo del trabajador. La mala noticia es que este porcentaje se queda corto cuando se hacen cálculos a futuro. Con este ahorro se estima que sólo alcanzará para que un trabajador se jubile con el equivalente al 30% de su último sueldo. Otro factor que representa un reto es el crecimiento de la esperanza de vida para los futuros jubilados. Lo que quiere decir que vivirán más años y ello representa un mayor gasto. En suma, los millennials vivirán más años con menos recursos. ¿Qué hacer? Antes que nada es importante reconocer la importancia de la previsión y el ahorro, no sólo cuando se piensa en la jubilación, sino en general. Ahora hay que tomar en cuenta que la vía más inmediata para aumentar el ahorro para el retiro es hacer contribuciones voluntarias a la Afore. Y entre más pronto, mejor. Estimaciones de la Consar calculan que una persona con ingresos actuales de tres salario mínimos con un ahorro de 10 pesos al día durante 40 años elevaría su tasa de reemplazo (el porcentaje del último salario al momento de retirarse que corresponde como jubilación) de 46 al 70 por ciento. Es importante que pienses en el estilo de vida que deseas tener en la etapa del retiro y considerar todos los factores mencionados a lo largo de este texto que pueden afectarte.   Fuente: Excélsior.

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Plantean que empleados no sólo ahorren en Afores

Las instituciones financieras del país trabajan con las autoridades financieras para que los mexicanos, por medio de la empresa en la que laboran, puedan ahorrar en su administradora de fondos para el retiro (afore), en una aseguradora, un fondo de inversión o en la banca. “La idea es una idea muy importante para México, es una idea en la que estamos buscando duplicar el ahorro para el retiro a través de un ahorro voluntario, más el ahorro obligatorio que tenemos hoy en día en México”, afirmó el director general de GNP Seguros, Mario Vela. El directivo, quien dejó la presidencia de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) la semana pasada después de tres años de gestión, comentó que el esquema ya está listo, sólo falta que la Secretaría de Hacienda autorice los incentivos fiscales que alienten este modelo. “Lo que le pedimos a la secretaría es que lo haga deducible y que el trabajador tenga cuatro opciones del mercado al que se quiere ir, por el mercado de la afore, la banca, las casas de bolsa o el sector asegurador y dentro de esos con la empresa que quiera; lo que queremos es fomentarlo y creemos que un beneficio fiscal es muy importante para que las empresas lo empujen”, dijo. En entrevista, explicó que se trata de un esquema en el que se buscará que la empresa o el patrón incorporen a los trabajadores a un mecanismo de ahorro y en caso de que el trabajador no desee hacerlo, entonces se le da de baja. Destacó la importancia de tener un esquema de este tipo porque los mexicanos aún no toman conciencia de que la vejez llega más rápido de lo esperado y que quienes tienen una cuenta de afore sólo recibirán 20% de su último salario, lo que podría generar un cambio importante en su estilo de vida al momento del retiro. Según datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), los mexicanos comienzan a ahorrar para el retiro a los 38 años en promedio, por debajo de la media de otros países miembros que es de 30 años. “Es una propuesta que creemos que es importante, hoy la tienen que seguir impulsando los nuevos presidentes de la Asociación de Bancos de México y la AMIS”, a fin de que se pueda tener en los próximos seis a 12 meses, pues existe la voluntad de los cuatro sectores y sólo falta que el gobierno esté dispuesto a impulsar la propuesta y crear los incentivos para el presupuesto del 2018. Al respecto, el presidente de la Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles, José Méndez Fabre, comentó que este esquema pondrá a competir a todo el sector financiero por el ahorro de los mexicanos, lo cual la vuelve una propuesta interesante. Coincidió en que: “Si logramos con la Secretaría de Hacienda los incentivos que estamos planteando, podríamos estar impulsando el ahorro de largo plazo”. La OCDE recomienda ahorrar a partir de los 20 años y por alrededor de 40 años consecutivos para tener un ahorro digno.

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Bastan 10 habilidades para mantener finanzas personales sanas, ¿las tienes?

Para mantener unas finanzas personales sanas durante todo el año, se debe poner atención al dinero, organizarse y mantenerlo bajo control, lo cual se resume en 10 habilidades financieras, indica la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS). La primera de ellas es establecer metas de ahorro, para lo cual hay que definir monto y fecha para alcanzar el objetivo y medir cómo va el progreso; después, se deberá separar la cantidad a destinarse para el ahorro, al recibir los ingresos. El tercer punto es conocer los gastos personales, ya que hacer un presupuesto permite un registro que sirve para descubrir fugas y conocer las áreas de oportunidad para el ahorro, para de esta forma definir las prioridades y reasignar los ingresos. En su sección Educación de su página electrónica, la AMIS señala que posteriormente se deben mantener las deudas bajo control, es decir, el monto de las mismas no debe sobrepasar 30 por ciento de los ingresos, y se debe considerar el pago de la tarjeta de crédito, préstamos, créditos hipotecarios y personales. Construir un fondo de emergencias para imprevistos es esencial, en el cual recomienda tener ahorrados de tres a seis ingresos que permitan costear gastos por situaciones como perder el teléfono celular, averías menores del coche, enfermedades de la mascota o desempleo temporal. La sexta habilidad es invertir el dinero para garantizar que mantenga su poder adquisitivo a través del tiempo; de igual forma, ser un mejor consumidor conlleva a un ahorro, lo cual se logra al analizar las garantías, leer los contratos, conocer los derechos y comparar precios al comprar. Asimismo, sugiere empezar a construir un ahorro para el retiro, a través de conocer y comparar las opciones para realizar un ahorro que permita cubrir las necesidades básicas al momento de jubilarse. Identificar riesgos y sus consecuencias económicas es otro de los puntos, debido a que es importante tener un plan de acción ante ellos y saber qué hacer para enfrentarlos, como es el caso de accidentes, enfermedades o la interrupción de los estudios por un desbalance económico. La AMIS aconseja proteger lo que más se quiere con un seguro que proporcione tranquilidad y respaldo, por si se llegara a necesitar hospitalización, protección para el auto, cubrir las necesidades económicas y procurar el bienestar familiar.   Fuente: Excélsior.

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¿Cuánto dinero necesitas para jubilarte?

¿Cómo te imaginas a los 65 años?, o tal vez sería mejor preguntar, ¿te imaginas cuando llegues a la edad de 65 años? Es un ejercicio complejo, ¿no? Para la mayoría de nosotros el retiro sigue siendo un concepto vago y distante, vivimos a un ritmo tal, que la mayor parte de nuestra vida la dedicamos a cubrir necesidades presentes, el problema es que cuando menos nos damos cuenta, ese futuro, que veíamos lejano, ya nos alcanzó. A quienes responden que hoy no tienen dinero para ahorrar, porque simplemente no les alcanza, siempre les digo que imaginen entonces cuándo tengan que vivir con 30% de su último sueldo, en el mejor de los casos, porque algunos no lograrán una pensión. Ya sé, ese 30% resulta muy abstracto, ¿qué te parece si lo aterrizamos? Supongamos que tu salario actual es de 10,000  pesos al mes, eso quiere decir que, si reuniste las 1,250 semanas de cotización que solicita el IMSS para otorgarte pensión, ésta será de tres mil pesos al mes ¿será suficiente? La respuesta parece obvia. ¿Alguna vez has hecho estos cálculos?, ¿Sabes cuánto necesitarás para vivir o mantener el nivel de vida que llevas hoy?, ¿Sabes cuánto te quitan para tu ahorro para el retiro? Dicen que si no se tiene un diagnóstico es difícil encontrar la solución. En una ocasión un directivo de un banco me dijo que un cálculo rápido de lo que alguien necesita para vivir en su etapa de jubilación son aproximadamente 10 años de sueldo. Si hiciéramos el ejercicio de multiplicar esos 10,000  pesos por los 12 meses que tiene un año el resultado sería 120,000 pesos al año, ahora a este resultado hay que multiplicarlo por 10, el resultado es un millón 200 mil pesos, ésa sería la cantidad que tendrías que tener ahorrada para cuando dejes de ser económicamente activo. Podemos utilizar otra estimación, la de la esperanza de vida, de acuerdo con el Consejo Nacional de Población, las mujeres vivirán en promedio 77.8 años, así después de los 65 años, aproximadamente vivirán 12 años más, siguiendo el mismo ejemplo, el resultado es un millón 400 mil pesos. Estos cálculos son a muy grandes rasgos, porque no está contemplado el rendimiento que te da tu Afore o el impacto de la inflación, entre otros muchos factores, sin embargo, nos sirve para darnos cuenta a lo que nos vamos a enfrentar. Así la próxima vez que recibas tu estado de cuenta y veas esa maravillosa cantidad de 200 mil pesos, sabrás que tal vez eso sólo te sirva para sobrevivir poco más de un año de tu jubilación.   Fuente: Excélsior.

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La banca móvil: un reto para la Educación Financiera

A nivel mundial, el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) es cada vez más difundido, tanto por el número de productos y servicios que han permitido generar como por la reducción de los costos asociados. México no es la excepción, ya que de acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el 2016 había 65.5 millones de usuarios de Internet de seis años o más, lo que representa 60% de dicha población; cifra que se eleva a 74% considerando a personas entre seis y 34 años, por lo que el acceso a esta tecnología es predominante en la población joven. La telefonía celular también se ha convertido en un servicio de gran penetración en México, ya que suma más de 81 millones de usuarios, en el que tres de cada cuatro cuentan con un celular de los llamados “inteligentes” (smartphones). Estas tecnologías demandan cambios en la forma en que los consumidores interactúan en las diferentes industrias, tal es el caso de los servicios financieros, que posibilitan a las personas realizar múltiples transacciones desde una computadora o un teléfono celular. Según datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) del 2012 y el 2015, la contratación del servicio de banca móvil y banca en línea pasó de 6 a 9.5%, lo que representó un crecimiento anual promedio de 16.5%, para llegar a 3.2 millones de personas, de las cuales 39.2% son jóvenes entre 18 y 29 años. Otro dato interesante en este grupo de población es que, en el 2012, sólo 2% de estos jóvenes utilizaba su celular para efectuar sus operaciones bancarias diarias, mientras que para el 2015 tal cifra se había quintuplicado. Lo anterior indica que existen avances en la inclusión financiera digital; sin embargo, al partir de una base aun pequeña de personas prevalece el gran reto de incorporar a la mayor parte de la población bancarizada y no bancarizada con acceso a los medios digitales. Para ello se requieren acciones por el lado de la demanda y por el lado de la oferta. Por el lado de la demanda, una de las barreras que ha impedido acelerar el acceso en la banca móvil es la falta de conocimiento. De acuerdo a la ENIF, las razones principales por las que la población joven no hace uso de la banca móvil son: 1) consideran que no la necesitan (42%) y 2) no saben dónde contratarla (16 por ciento). Ante lo cual, la Educación Financiera es un factor relevante que puede contribuir a reducir estas limitantes. A través de nuestro programa en Educación Financiera estamos llegando a diferentes sectores de la población mexicana, dotándolos de conocimientos y habilidades en el manejo de la banca digital.   Fuente: El Economista.

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Pequeñas cantidades, clave para iniciar un ahorro

El ahorro es una de las claves para tener unas finanzas personales sanas y una etapa de retiro plena, entre otras metas de gran relevancia; sin embargo, según el estudio “Afores y ahorro para el retiro”, elaborado por el Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, sólo poco más de la mitad de la población en México tiene este hábito. En este contexto, los expertos mencionan la importancia de las pequeñas cantidades al momento de iniciar este hábito, los pros y contras del ahorro informal, así como algunas recomendaciones para iniciar la transición de una alcancía a productos en instituciones financieras. No subestime los pequeños esfuerzos La importancia (de las pequeñas cantidades) tiene que ver precisamente con generar esa conducta del ahorro que de repente suena fácil o sencillo, pero originarla es difícil; ya sea que uno inicie con cinco, 10, 50, 100 pesos o lo que fuera, lo importante es desarrollar este hábito y tratar de buscar un mecanismo que me simplifique ahorrar. Con lo anterior concordó Abraham Vergara, coordinador de la licenciatura de contaduría y gestión empresarial de la Universidad Iberoamericana, quien, además, destacó la importancia de iniciar con otro hábito importante en la vida financiera de las personas: el presupuesto. En redes sociales, usuarios han compartido su experiencia al llenar botellas de plástico de uno o dos litros con monedas de cinco o 10 pesos. Según estimaciones, al final, y dependiendo de la capacidad, una persona estará ahorrando entre 5,000 a 10,300 pesos y fomentará su hábito de ahorro. Uno de los consejos que hay en esto (el presupuesto) tiene que ver con el reto de los 10 pesos en la botella, es que si al terminar su día y en la bolsa trae cinco, 10 o 15 pesos, en lugar de decir los guardo para gastarlo mañana métalos a la botella o al cochinito, entonces eso va a formar esta costumbre de no gastar todo lo que traiga en la bolsa y eso poco a poco va a ocasionar que la aportación sea mayor. Ahorrar grandes cantidades afecta de alguna manera el ánimo de las personas, ya que destinar 1,000 o 2,000 pesos al ahorro cada mes lo ven como algo complicado; por ello, retos como el ya mencionado suelen ser bien recibidos por las personas. El tema psicológico es importante porque tiene que empezar por ponerle objetivos (al ahorro), porque de repente, si no le pone nombre, podrá echar mano de éste para deseos de corto plazo. Migración a la formalidad Si bien el hábito del ahorro es fundamental, también influye el cómo. La forma más común en la que un mexicano ahorra es a través de una o varias alcancías en su casa (53 por ciento). A estas opciones les siguen las cuentas de ahorro bancarias (23%), tandas (8%), caja de ahorro en su trabajo (6%), caja de ahorro con sus amigos (5%), administradora de fondos para el retiro (afore, con 1%), entre otras maneras, de acuerdo con el estudio realizado por el Instituto Belisario Domínguez. En resumen, números arrojan que el ahorro informal es el que más usan los mexicanos. Sin embargo, el dinero de estas formas sólo ocasionará que pierda su valor adquisitivo, que, dicho de otra manera, implica que no va a poder comprar lo mismo hoy que en unos meses después; ante esto, llevar su ahorro a una institución financiera se vuelve prioritario. Tener su dinero en casa no le va a generar nada más que un gusto o placer al momento de que compre algo, pero ya cuando haga la migración al sistema formal, es importante pensar en ganar algo; en este sentido y pensando en cantidades pequeñas, hoy en día un mecanismo adecuado son los Certificados de la Tesorería de la Federación (cetes) o las afores. No se va a hacer millonario, pero tampoco perderá el poder adquisitivo de su dinero.   Fuente: El Economista.

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