Jubilación

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Mitos y realidades de los inversionistas Millennials

Aunque se podría subestimar a la generación Millennial, como inversionistas las personas de esta generación alrededor del mundo se enfocan en objetivos, son conscientes del riesgo y tienen su retiro en la mira, considera la firma de inversiones Natixis Global Management. “El sector financiero los ha ignorado, creyendo que no tienen dinero y poco interés en conformar un patrimonio personal (…) Sin embargo, la reciente Encuesta Global de Inversionistas Individuales de Natixis demuestra que los Millennials necesitan más apoyo si desean alcanzar la seguridad financiera”, refiere. UN RUMBO MÁS DEFINIDO Una de las principales cualidades de esta generación, según el análisis de la firma, es que, contrario al estereotipo que asume que los Millennials están a la deriva en el ámbito financiero, la mayoría de los encuestados se enfoca bastante en los objetivos. “Más de seis de cada 10 Millennials (64%) reporta globalmente que tiene metas financieras claras, mientras que 59% dice tener un plan financiero para lograrlas. Establecer este fundamento es, en ocasiones, un primer paso crucial para los inversionistas. De hecho, los profesionales financieros dicen que carecer de un plan es uno de los cinco peores errores que pueden cometer los inversionistas”, añade el documento. No obstante, esta tendencia positiva se ve opacada por una preferencia a perspectivas de corto plazo, ya que más de la mitad invierte a cinco años o menos, y 87% lo hace en horizontes menores a una década. Según la firma, es probable que esto refleje su etapa actual en la vida, en la que los sucesos esperados, como casarse o iniciar una familia, o una compra significativa, como un automóvil nuevo o la primera casa, pueden estar a unos cuantos años de distancia. CONSERVADORES Y CON UN RETIRO MEDIANAMENTE PLANIFICADO Aunque es fácil suponer que los inversionistas más jóvenes tendrán una mayor tolerancia al riesgo, ya que disponen del tiempo para recuperar posibles pérdidas, la firma de inversiones refiere que parte de los Millennials encuestados están divididos entre su deseo de generar rendimientos y su capacidad para asumir riesgo, un conflicto que “podría tener un efecto negativo en su retorno de inversión”. “Los Millennials se cuestionan si deben asumir niveles más elevados de riesgo. Mientras que seis de cada 10 pueden afirmar sentirse bien asumiendo el riesgo, tres cuartas partes aún dicen que, si tuvieran que elegir, se decidirían por la seguridad sobre el rendimiento de la inversión”, añadió. Además, 65% afirma que la volatilidad del mercado daña su capacidad de lograr metas a largo plazo. Esto indica que los Millennials pueden tener grandes expectativas de retorno para sus inversiones, pero en realidad —a decir de Natixis Global Management— “muchos no están emocionalmente preparados para asumir el riesgo extra necesario para alcanzar sus supuestos de retorno a largo plazo”. En lo que al tema del retiro se refiere, para los Millennials se trata de un concepto abstracto. “Los primeros Millennials tienen por lo menos de 25 a 30 años de trabajo a futuro antes de poder optar por las prestaciones gubernamentales de la jubilación en muchos países, aunque identificamos que muchos tienen expectativas claras sobre la etapa de retiro”, agrega el documento. A nivel global, los Millennials  encuestados dicen que planean dejar de trabajar a los 61 años, y opinan que vivirán como jubilados un promedio de 24 años. En este contexto es que dos tercios han empezado a ahorrar para la vida después del trabajo participando en planes de ahorro para el retiro en su empleo. Un factor que podría estar impulsando la participación en el plan de retiro entre los Millennials, considera la firma, es la creencia de que necesitarán ser autosuficientes para financiar su jubilación. Sin embargo, seis de cada 10 opinan que tendrán acceso a prestaciones gubernamentales para el retiro cuando se jubilen, aunque tres cuartas partes también creen que la responsabilidad de financiar la jubilación recae cada vez más sobre sí mismos. “Reconocer la necesidad de financiar la propia jubilación es un buen primer paso, pero los cálculos no resultan suficientes para muchos Millennials”, concluye el estudio.   Fuente: El Economista.

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Quiero ahorrar para el retiro, pero ¿dónde debería hacerlo?

Cuando hablamos de ahorro, es común que la prioridad sea sustentar necesidades de corto plazo, como emergencias, imprevistos o mero consumo, y aunque el tema del retiro no es la principal preocupación, preocupa a 11% de los mexicanos, de acuerdo con el estudio “Conocimiento y percepción del Sistema de Ahorro para el Retiro”, de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar). Sin embargo, lo que llama la atención es dónde ahorran los mexicanos para esta etapa: los bancos acaparan el ahorro para la jubilación de 37% de las personas, seguido del ahorro teniendo un negocio propio (19%) y el realizado en las administradoras de fondos para el retiro (afores), mientras que los seguros y otros productos financieros apenas son opción para 1% de los encuestados. PRODUCTOS COMPLEMENTARIOS Por ello, vale la pena conocer qué productos financieros han sido diseñados exclusivamente para generar un ahorro para el retiro. De manera general, actualmente hay tres productos financieros pensados en el retiro: los planes privados de pensiones, los seguros para el retiro y los fondos de inversión para el retiro. Como su nombre lo indica, los planes privados son esquemas de ahorro para el retiro que implementan las empresas con beneficios adicionales para el trabajador a los requeridos por la ley. Recordemos que actualmente gran parte de los mexicanos cuenta con una afore, donde se hace una aportación que equivale a 6.5% de su salario mensual (del cual 5.15% es otorgado por el patrón, 1.125% por el trabajador y 0.225% por el gobierno). “La ventaja de los planes privados de retiro es que hay dos formas de constituir un fondo: de beneficio definido, que son esquemas de reparto donde la empresa se encarga de ir financiando el beneficio y a la jubilación se le da el beneficio que le corresponde, y los otros, de cuentas individuales, son similares a los seguros y fondos de inversión en cuanto a que habrá una aportación que hará el trabajador y va ganando rendimientos”, explicó Ana María Montes, directora de Consultoría Actuarial en Lockton. Los planes privados de pensión de cuentas individuales, en algunos casos, tienen el plus de que la empresa empleadora establece una aportación que premia el ahorro de los empleados. “La empresa hace una aportación incentivo, entonces si como empleado hago una aportación de 1% (del salario mensual) hay varios planes donde la empresa pone 25 o 50 centavos por cada peso e incluso un peso por cada cantidad similar aportada”, agregó la especialista. A decir de Moisés Pérez Peñaloza, socio de PwC en Retiro Laboral, estos productos son uno de los vehículos de ahorro más idóneos para el retiro debido a que las aportaciones se hacen desde descuentos vía nómina, por lo que es una forma más sencilla de ayudar a las personas a ahorrar. No obstante, agregó, como es un esquema que la empresa establece, hay que considerar que las personas no tienen tanta injerencia en él. “Más bien es el tipo de plan que la empresa ofrece como una prestación; el patrón establece el esquema general, pero el individuo puede decidir en tres rubros: si participa o no, en qué porcentaje puede hacerlo (es decir, cuánto quiere que le descuenten mensualmente) y, en algunos casos, decidir sobre la canasta de inversión en la que quiere ahorrar su dinero. Las empresas definen tres o cuatro portafolios de inversión y el usuario puede seleccionar”, añadió. Por otra parte, los seguros para el retiro tienen como principal atractivo que puede ahorrar para su jubilación, en ocasiones con ventajas fiscales, y con un componente de cobertura para que, en caso de que fallezca o se invalide, sus beneficiarios cuenten con un respaldo financiero. De ahí que, a consideración de Ana María Montes, estos productos son recomendables para trabajadores que cuenten con dependientes económicos. Adicionalmente, Moisés Pérez Peñaloza también sugirió estos productos para trabajadores independientes que, al no tener un patrón que les pueda dar la prestación de planes privados, ellos mismos pueden autogestionar. No obstante, matizó, la principal desventaja es que los costos de este producto suelen ser elevados y difíciles de comparar, por lo que es importante revisar con lupa sus términos y condiciones. “Son planes que pueden requerir 20 o 25 años de permanencia, por lo que es importante que las personas tengan el conocimiento de los costos que implica contratar uno y la cancelación del mismo, porque si por alguna circunstancia tienen que interrumpir el pago de las primas del seguro, puede darse la situación de que 100% de lo que hayan ahorrado lo pudieran perder porque el programa estaba teóricamente calculado a 25 años”, ejemplificó. También se recomienda ser muy precavido con los montos y plazos que va a asumir, dado que si actualmente puede hacer aportaciones mensuales de 3,000 pesos, ¿esto implica que pueda seguir haciendo los mismos pagos por más de dos décadas? En este caso, se sugiere empezar con montos pequeños y ver la posibilidad con la compañía de que pudiera tener incrementos de ahorro en el tiempo. Por último, los fondos de inversión para el retiro funcionan como los fondos tradicionales, salvo que está compuesto por diferentes tipos de productos acordes a distintos perfiles de riesgo; mientras que los fondos pensados para largos plazos se integran por activos de mayor riesgo, los orientados al corto plazo pueden asumir poco riesgo y a ello corresponden los activos que los integran. “Los fondos de inversión para el retiro puede ser cualquier cuenta de inversión o aquellas especializadas en el retiro, como los famosos planes personales de retiro o incluso la subcuenta de ahorro de la afore. Todos estos son fondos de inversión donde voy haciendo aportaciones que, dependiendo del tipo de fondo que haya elegido, pueden ser deducibles de impuestos o no, y obtener un beneficio fiscal al presentar mi declaración anual”, explicó la especialista de Lockton. La ventaja de este producto es que su inversión puede generar ciertos rendimientos, y éstos harán crecer su fondo de inversión cuando llegue la jubilación. No obstante,

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Pensiones voluntarias en mercados emergentes

  A medida que las sociedades del mundo envejecen, los gobiernos enfrentan dificultades para asegurar la sostenibilidad de los sistemas de jubilación. El desafío principal para los mercados emergentes es la insuficiencia de sus sistemas obligatorios haciendo urgente complementarlos. El cambio demográfico presiona las fuentes alternativas de ingresos para la jubilación. Sin reformas, muchos mercados emergentes, incluido México, alcanzarán la vejez en las próximas décadas sin pensiones adecuadas.     Fuente: El Economista.

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De este modo puede vivirse la jubilación con un millón de dólares

Para la mayoría, la palabra \”millonario\”, término acuñado en el siglo XVIII, se traduce en riqueza abundante y estilos de vida extravagantes. Tener estés cantidad de dinero alguna vez representó un boleto hacia una vida desahogada. Hoy en día, gracias a la inflación, los aumentos en el costo de la vida y los cambios en el estilo de vida, retirarse con un millón de dólares no resulta difícil. Ahora bien, se requiere un presupuesto inteligente para asegurar que este dure por los años restantes de un jubilado. Aunque no provee el estilo de vida suntuoso de años pasados, tener un millón de dólares para la jubilación es todavía una bendición. Muchos jubilados no tienen nada o casi nada en activos líquidos y tienen que depender de los beneficios del Seguro Social para pagar las facturas cada mes. Esta es una gran razón por la que la tasa de pobreza para los mexicanos de 65 años de edad y más es alarmantemente alta. Un jubilado con exactamente un millón de dólares puede no estar pasando mucho tiempo en los lugares turísticos de moda. Pero invertidos con inteligencia, esta suma debería asegurar que él o ella pueda vivir en una típica ciudad grande sin preocuparse por la pobreza o la imposibilidad de pagar las cuentas. Echemos un vistazo más de cerca a dos de las estrategias clave que jubilados astutos emplean para estirar un millón de dólares durante los años de jubilación. Una técnica es comprar una anualidad inmediata, que convierte la suma global del jubilado en un cheque de pago mensual garantizado para el resto de su vida. Otra es invertir el dinero en una cartera estándar, típicamente diversificada con inversiones en fondos mutuos, acciones y bonos, y luego retirar un porcentaje fijo de esa cartera cada año para pagar los gastos de subsistencia. Anualidades Inmediatas Lo Bueno Para los jubilados que se preocupan por no quedarse sin dinero en algún momento, una anualidad inmediata ofrece tal vez la característica más atractiva de cualquier producto de retiro: un flujo de renta fija que está garantizado para toda la vida, ya sea que el comprador muera un día después de comprar la anualidad o viva hasta los 12 años. Las anualidades inmediatas son vendidas por compañías de seguros. No se clasifican como inversiones, sino como contratos mediante los cuales el jubilado coloca una suma a determinado plazo, lo que atrae intereses. El saldo principal e intereses de la anualidad se amortizan con una serie de pagos fijos y regulares al jubilado. Un par de factores determinan los montos de estos pagos. Una es las tasas de interés predominantes; cuando las tasas de interés son altas, las anualidades pagan más. El otro factor es la esperanza de vida del jubilado. Cuanto más se espera que viva, más bajos serán los pagos mensuales. Por esta razón, las mujeres, que generalmente sobreviven más que los hombres, reciben cheques de anualidad más pequeños en un balance similar. Mientras que la esperanza de vida se utiliza para calcular las cantidades de los beneficios, los cheques no dejan de venir una vez que la edad se alcanza y el saldo de la anualidad se amortiza. Por el contrario, el jubilado recibe cheques mientras él o ella vive. Comprar una anualidad inmediata es como comprar una pensión. Usted cambia una suma global para la compañía de seguros prometiendo pagarle por el resto de su vida. Una anualidad es esencialmente un seguro contra sobrevivir el dinero, con la compañía de seguros asumiendo el riesgo de que el individuo viva demasiado tiempo. Un jubilado que prioriza la paz de la mente en este sentido, sabiendo que sus padres y abuelos vivieron todos a 100, debe considerar una anualidad Lo Malo Las anualidades presentan dos desventajas distintas: el tratamiento tributario y la liquidez. Mientras que la mayoría de los ingresos de inversión obtenidos durante un largo período se grava a las tasas de ganancias de capital a largo plazo, las anualidades se gravan a las tasas de ingresos ordinarios. La diferencia entre los dos depende de la cuota de impuestos del inversionista; podría ser inmaterial, pero también podría ser significativo. Para una fuente de ingresos altos, la tasa impositiva ordinaria más alta, a partir de 2016, es 39.6%. Las ganancias de capital a largo plazo, por el contrario, nunca se gravan en más del 20%. El otro problema con las anualidades, es que los propietarios se limitan efectivamente a sus cheques mensuales. Comprar una anualidad inmediata cuando las tasas de interés son todavía relativamente bajas no es una buena idea, especialmente con las altas comisiones iniciales y los costos de rendición asociados con las anualidades, porque los pagos fijos serán bajos y no aumentará, incluso si las tasas de interés suben. Además, no puede retirar un monto grande de la anualidad, como para una emergencia o una compra importante, sin incurrir en sanciones. Se trata de prioridades. Si tener ingresos de por vida es la prioridad más grande para un jubilado que tener acceso a su dinero en su totalidad, una anualidad podría ser la mejor opción. De lo contrario, los jubilados deben buscar otra opción o al menos no invertir la totalidad o la mayoría de sus fondos de jubilación en una anualidad. Cartera Tradicional Lo Bueno Otra estrategia para hacer un millón de dólares para la jubilación es colocar el dinero en una cartera diversificada y retirar un porcentaje establecido por año, indexando esa cantidad a la inflación. Muchos jubilados que utilizan esta estrategia siguen la regla del 4%. Retiran 4% el primer año, o $40,000 y viven con esta cantidad. El segundo año, sacan el mismo 4% más la tasa de inflación para ese año. Si la inflación era del 2%, la retirada del segundo año sería del 102% de $40,000, o $40,800. El tercer año sigue el mismo patrón, y así sucesivamente, con el jubilado siempre sacará un 4% más la tasa de inflación acumulada. Proyectando hacia el futuro, las tasas de interés y el ambiente de

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Vivir la tercera edad en un crucero

Los grandes barcos que realizan cruceros son pequeñas ciudades de vacaciones flotantes, con todos los servicios imaginables, algunos creen que puede ser una buena opción residencial. Tiendas, gimnasios, servicios médicos, restaurantes, ocio organizado, servicio de limpieza… Solo que se trata de una residencia de lujo flotante. Ese es el planteamiento que se hacen algunas personas mayores en Estados Unidos, donde una residencia de ancianos con todas estas comodidades puede costar 6000 USD al mes, por lo que vivir en un barco de cruceros, además de que sea muy cómodo y estimulante, es más barato. Un testimonio real es la de Bea Muller, de 86 años de edad, que se instaló en el crucero Cunard Queen Elizabeth 2, el 5 de enero de 2000. Había embarcado con su marido para una vuelta al mundo de once meses de duración, cuando éste falleció, Bea Muller vendió su casa y reservó una plaza en el barco. Bea Muller estaba feliz con su vida a bordo del barco. Según sus declaraciones tenía servicio a tiempo completo de limpieza, grandes comedores, médicos, un spa, salón de belleza, gimnasio, actividades culturales y el baile. Su cálculo era que si una residencia para mayores costaba unos 200 UDS al día y una reserva en un crucero con los descuentos de larga estancia y de la tercera edad le salía por 130 euros día, le quedaban 70 dólares para otros gastos, pues en cuanto a comida, limpieza, consumibles como jabón o champú, reparaciones domésticas… y atención médica, estaba cubierta. Para ella también era estimulante conocer siempre a gente nueva, visitar lugares lejanos y tener una vida llena de actividades. Antes que Bea Muller, ese mismo crucero tuvo de huésped a Clair MacBeth, que vivió a bordo del barco durante 14 años. Otro caso es el de Lee Wachtstetter que al perder a su marido, con el que había realizado 89 viajes por mares y océanos, cumplió la promesa que le hizo de seguir viajando y vendió su mansión en Florida. A los 79 años estableció su residencia permanente en un crucero de lujo y en ella permanece desde hace ocho años, eso sí, a por unos 145 000 euros al año. Ha estado en más de cien países distintos, ha dado unas quince vueltas al mundo y no suele pisar tierra con demasiada frecuencia. Con sus tres hijos y siete nuevo se comunica por internet y la tripulación del barco se ha convertido en su nueva familia. En este caso último, realmente hay que ser muy rico para elegir vivir así.  Aunque los planteamientos tienen su lógica, no deja de ser chocante que alguien decida una ida de este estilo para pasar el resto de sus días. Es muy estimulante conocer gente nueva, pero vivir en un viaje permanente distancia la relación con amistades o familiares de manera irremediable. Si bien es cierto, que cuando se toma esta decisión puede revertirse en cuanto se quiera. Aparte de lo extravagante o poco habitual que pueda parecer, da que pensar el hecho de que en Estados Unidos haya gente mayor que se plantea esta alternativa ante los costes de una residencia para mayores. En España, donde los centros privados cuestan una media de 1800 euros, la opción de vivir en un crucero no parece tan atractiva.  Otro punto importante a tener en cuenta es que la necesidad de ingresar en una residencia geriátrica va, en la mayoría de casos, más allá de la necesidad de compañía y actividades y se justifica por la necesidad de un apoyo profesional que difícilmente podría prestarse en un barco.  Si la persona sufre demencia o necesita una rehabilitación intensiva, situaciones comunes en las residencias, resultaría altamente dificultoso poder recibir una atención satisfactoria. Pero, aunque sustituir la residencia de mayores por el “crucero permanente” puede resultar poco adecuado,  sí lo es la oferta de vacaciones en cruceros para la tercera edad, que es un poco un sucedáneo de las estancias de larga duración. Los «cruceros sénior» son ofertas que aparecen ya de manera habitual en las agencias y compañías dedicadas a este tipo de ocio y, realmente, sus precios son atractivos, pues ofrecen servicios, visitas, actividades e incluso pernoctaciones en tierra que compiten con otros tipos de viajes. A este tipo de oferta se apuntado incluso el IMSERSO. Este hecho indica que se está atendiendo a una demanda por parte de las personas mayores que desean hacer este tipo de vacaciones a precios que se puedan permitir y, si puede ser, adaptados a sus gustos y necesidades. No es por lo tanto de extrañar que las agencias y compañías se fijen en las personas de la tercera edad, que pueden aprovechar, aparte de la oferta del IMSERSO, interesantes ofertas fuera de temporada a cambio de alojamiento confortable, comida cuidada, médico a bordo, animación, gimnasio, visitas culturales… cada vez con más frecuencia. La reflexión que se suscita es que, aunque en España no se plantea, pues no es comparable en cuanto a costes la opción más o menos económica de una travesía de vacaciones, que sale a cuenta porque son pocos días, o aunque sea un crucero que diera la vuelta al mundo, con la de la estancia en una residencia para mayores. Sin embargo, el hecho de que ocurra es una realidad que lleva a pensar en que no puede haber solo motivos económicos, (aunque sea más barato que una residencia en Estados Unidos, no deja de ser caro). Qué mueve a alguien a pasar sus últimos años viajando así, conociendo a gente que se renueva cada pocos días, alejado de los suyos y sus referencias culturales y en un ambiente muy determinado: todos los viajeros van a pasar unos días de fiesta y animación.   Fuente: Inforesidencias.com

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Más vale que ya te olvides de la palabra \”pensión\”

La generación que tiene entre 18 y 35 años, identificada como millennial, está redefiniendo el mundo laboral y se prevé que para 2020 represente la mayoría de la fuerza laboral global, según un nuevo estudio. Sin embargo, los millennial piensan poco en el momento de su retiro. Una encuesta de 2014 en México reveló que el 65% de los jóvenes entre 15 y 29 años no ha pensado en ahorrar para el momento de su jubilación. Incluso hay muchos que no ven el retiro como una opción. Otra encuesta reciente realizada por Manpower develó que, a nivel global, más de la mitad de los millennials cree que trabajará más allá de los 65 años. Aunque hay diferencias importantes. Mientras que el 37% de los japoneses cree que trabajarán hasta el día que mueran, en México sólo el 8% comparte ese pensamiento. Eso quiere decir que los millennials mexicanos sí confían en experimentar la etapa de la jubilación pero parece que no han comprendido que no será para nada como lo que vivieron sus padres. Ningún millennial en México se jubilará con una pensión. La cual se refiere a un monto que se recibe de forma periódica por parte de la seguridad social. Eso no pasará porque cualquier persona que haya comenzado a cotizar en el IMSS después de 1997 se jubilará sólo con los recursos que haya acumulado en una Afore. Eso quiere decir que si empezaste a trabajar y a cotizar en el IMSS después de ese año –como es el caso de los millennials– tu jubilación dependerá sólo de lo que ahorres durante tu vida laboral. La palabra que debes recordar entonces es: Afore. O más bien: Ahorro. Una administradora de fondos para el retiro o Afore, es la encargada de manejar e invertir los recursos que mes con mes le son descontados a los trabajadores. Este porcentaje se complementa con aportaciones del patrón y el gobierno, y equivale al 6.5% del sueldo del trabajador. La mala noticia es que este porcentaje se queda corto cuando se hacen cálculos a futuro. Con este ahorro se estima que sólo alcanzará para que un trabajador se jubile con el equivalente al 30% de su último sueldo. Otro factor que representa un reto es el crecimiento de la esperanza de vida para los futuros jubilados. Lo que quiere decir que vivirán más años y ello representa un mayor gasto. En suma, los millennials vivirán más años con menos recursos. ¿Qué hacer? Antes que nada es importante reconocer la importancia de la previsión y el ahorro, no sólo cuando se piensa en la jubilación, sino en general. Ahora hay que tomar en cuenta que la vía más inmediata para aumentar el ahorro para el retiro es hacer contribuciones voluntarias a la Afore. Y entre más pronto, mejor. Estimaciones de la Consar calculan que una persona con ingresos actuales de tres salario mínimos con un ahorro de 10 pesos al día durante 40 años elevaría su tasa de reemplazo (el porcentaje del último salario al momento de retirarse que corresponde como jubilación) de 46 al 70 por ciento. Es importante que pienses en el estilo de vida que deseas tener en la etapa del retiro y considerar todos los factores mencionados a lo largo de este texto que pueden afectarte.   Fuente: Excélsior.

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Planea tu retiro laboral

El retiro laboral o jubilación es una etapa de la vida en la que una persona deja de trabajar y lo ideal sería que para cuando llegue el momento se cuenten con los ahorros suficientes o una pensión para vivir tranquilo, y una manera de hacerlo es elaborando un plan desde que se está trabajando. Planear el retiro, así como se planea un viaje o una fiesta a la que se asistirá es una forma de garantizar que se contará con los recursos necesarios en un futuro, por lo que si se empieza desde que se está en la vida laboral es mejor para alcanzar dicha meta, destacó la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef). Existen diferentes planes de ahorro que significan un apoyo al ahorro que en algunos casos se tiene a través del Afore. Planes de ahorro vitalicio se convierten en una excelente alternativa, pensando en un futuro libre de preocupaciones económicas y que permitan una independencia financiera. La Condusef refiere que según una encuesta, 28% de los adultos mayores depende económicamente de alguna persona de su familia, siendo sus hijos quienes los apoyan financieramente con el 77 por ciento. Fuente: Mundo Ejecutivo

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Los pretextos de los Millennials para no ahorrar para su retiro

A siete de cada 10 mexicanos de la generación Millennial les gustaría tener una cuenta de Afore, pero el 80% necesita ayuda para ahorrar, reveló una encuesta que presentó la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar). En el país, hay alrededor de 40 millones de personas que nacieron entre 1984 y 1995, los llamados Millennials, de los cuales 20.5 millones ya participan en el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), pero requieren de mayores incentivos y medios para hacerlo. La encuesta nacional denominada “¿Qué piensan los Millennials mexicanos del ahorro para el retiro?”, elaborada por la firma Ipsos, destaca que 48% de los encuestados desearían que la Afore les recuerde cada mes, por medio de un mensaje de celular que tienen que hacer su aportación y el 30%, quisiera que les descuenten o transfieran de forma directa de la nómina o tarjeta de débito; sólo 21% está dispuesto a hacer depósito por sí solo. De acuerdo con la encuesta, lo que más motivaría a ahorrar a los Millennials en una cuenta Afore son: Las ganancias y rendimientos (42%) Que sea fácil hacerlo (23%) Promociones de las Afores (15%) Deducibilidad y beneficios fiscales (13%) El presidente de la Consar, Carlos Ramírez, señaló que aunque hay intenciones para ahorrar, existe una clara tendencia a “procrastinar”, es decir que pospone constantemente la decisión de ahorro, pero además refleja el grado de desconocimiento que existe sobre el sistema de pensiones. El ejecutivo destacó además, que estos jóvenes consideran que un nivel adecuado de pensión sería de entre 7,500 y 10,000 pesos, pero se desconoce que para alcanzar ese ingreso mensual, se requería tener un salario (al momento del retiro) de entre 21 mil y 30 mil pesos. Aunque indicó que los resultados muestran que se hizo un buen trabajo en los últimos años, porque 88% saben qué es una Afore y 71% dice que hay que ahorrar antes de los 30 años, el tema del retiro es un tema que ven lejano. Lo anterior, genera que en el caso de aquellos Millennials que ya tienen una cuenta en Afore recurran a los retiros por desempleo, sin saber que esta práctica afectará su pensión futura, porque reduce el monto ahorrado, así como las semanas de cotización requeridas para el retiro. Ramírez Fuentes abundó que estos jóvenes “enfrentarán una situación compleja en términos del ahorro para el retiro” pues existe “el riesgo de que esta generación no tenga suficientes recursos” y que el gobierno federal tenga que dar apoyos y programas como el de 65 y Más crezcan de manera vertiginosa en los próximos años. ¿De qué y cómo piensan vivir cuando se jubilen? La encuesta también reveló que en promedio los millennials considera que un nivel adecuado de pensión sería de entre 7 mil 500 y 10 mil pesos, lo que desconocen es que para alcanzar este ingreso mensual en su jubilación su último sueldo como trabajador activo tendría que ser de entre 21 mil y 30 mil pesos. También destacó el plan que tienen los millennials para vivir en su retiro: Fuente: Excélsior.

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