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¿Quieres invertir? Te damos una guía básica para novatos

Aun cuando la participación ciudadana en las inversiones se ha entorpecido por una serie de mitos y una escasa educación sobre el tema, la incorporación a esta clase de productos podría ser impulsada por las empresas en tecnología financiera (Fintech). De acuerdo con la más reciente Encuesta Nacional de Inclusión Financiera(ENIF), sólo el 1.2 por ciento de los mexicanos que guardan su dinero en el banco cuenta con un fondo de inversión. Sin embargo, 7 de cada 10 inversionistas aprovechan este producto para ahorrar y así incrementar el capital que les dará rendimientos, comentó el especialista. Cuando hablamos de inversión es común que la gente piense que se requiere mucho dinero para comenzar, que es algo para los más experimentados o que es muy arriesgado. Lamentablemente, estas ideas impiden que se vea como una forma de ahorro y de ganancia, pero esto podría cambiar gracias al auge que están teniendo las Fintech en el mercado. El impulso que está ejerciendo la tecnología aplicada a los servicios financieros los convierte en una opción muy competitiva frente a los medios tradicionales – consideró el experto-, ya que al mudar gran parte de sus operaciones al mundo digital, están reduciendo costos, facilitando la gestión, personalizando sus productos y llegando a más consumidores que podrían invertir desde la comodidad de sus hogares. Diego Paillés señaló que aún hay que combatir los mitos que se tienen en torno a las inversiones y la mejor forma de hacerlo es con información. Por ello, el directivo compartió una serie de preguntas básicas para todo el que quiera comenzar a generar rendimientos con su dinero. ¿Para qué quieres invertir? Tener claro el objetivo de la inversión es básico para concebir un plazo a cubrir. Por ejemplo, no es lo mismo ahorrar para las vacaciones que hacerlo para el retiro. De esta manera, al reconocer que cada propósito requiere una cantidad de dinero y una temporalidad particular, será más sencillo encontrar el tipo de producto que mejor se adapte a estos planes. ¿Cuánto dinero dispones para comenzar? Conformar un capital no es algo exclusivo de los millonarios, ya que actualmente se puede comenzar a invertir con 100 pesos. Sin embargo, si la cifra es mayor, habrá otras opciones en las que se podrá participar. ¿Cuál es el riesgo que estás dispuesto a asumir? En las inversiones siempre hay un riesgo, pero éste se reduce al entender mejor el funcionamiento del modelo y el destino del dinero. Por lo tanto, para adquirir experiencia se puede comenzar por alternativas conservadoras y con un margen de ganancia menor, para después acceder a otras con un mayor rendimiento. ¿Cuánto dinero deseas obtener? Una gran diferencia entre el ahorro y la inversión es que la primera opción no resiste el efecto de la inflación, mientras que en la segunda se puede superar, siempre y cuando el retorno sea mayor que el incremento de precios. De ahí que calcular la ganancia proyectada es importante a la hora de elegir dónde invertir. Uno de los objetivos de la bancarización de la sociedad es facilitar el acceso a productos financieros como las inversiones. Por esta razón, al integrar a un número de usuarios cada vez mayor, las empresas Fintech están logrando que invertir no se vea como algo desconocido, sino como una manera de impulsar el bienestar económico en la que todos podemos participar. Fuente: El Financiero.

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A mediano o a largo plazo ¿cómo ahorran los mexicanos?

Guardar dinero no es un hábito común entre los mexicanos y una manera de fomentar el ahorro es establecer un plan a mediano y largo plazo, así como definir las metas a alcanzar en determinado tiempo, sin olvidar edad, intereses y estilo de vida. El siguiente paso es conocer las alternativas que permitan proteger, administrar y hacer crecer el dinero guardado. Del 60% de la población que ahorra, 43.7% utiliza métodos informales como tandas, préstamos familiares o algún escondite en casa. En ese sentido, más allá de representar un ahorro a corto plazo, dichos mecanismos implican un constante riesgo, al no estar regulados por ninguna institución o amparados ante cualquier situación de emergencia: inundaciones, incendios, derrumbes, entre otros desastres. La razón principal de ahorrar en canales informales es por falta de una educación financiera, pues la mayoría de los mexicanos desconoce los beneficios de ahorrar o invertir a través de una institución que le permita llevar una mejor administración de su dinero, o en el mejor de los casos, obtener un rendimiento–interés. La informalidad en conjunto con objetivos a corto plazo, hacen que el ahorro de la población se limite a cubrir gastos inmediatos y dejar de lado el retiro o la inversión. El problema inicia desde los más jóvenes, así lo señala la última Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), donde 87% de mexicanos entre los 19 y 25 años no cuenta con un plan de ahorro para el retiro y 96% nunca se informa sobre los productos financieros. Los resultados de la ENIF también mostraron la desconfianza hacia las instituciones bancarias y de ahorro, y destacaron la falta de un lenguaje comprensible, condiciones poco claras, cobro alto de comisiones y el exceso de requisitos, volviéndose inaccesibles para la mayoría de la población.   Fuente: Economía Hoy

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Nivel de riesgo, factor al contratar un seguro

El sismo del pasado 19 de septiembre ha sido un desafortunado recordatorio de la vulnerabilidad de las personas ante causas de fuerza mayor, particularmente en el rubro financiero. Según cifras de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), de aquel temblor se derivaron 31,291 siniestros (de los cuales se habían pagado 3,459 hasta hace un par de semanas), por una cantidad de 10,111 millones de pesos. Con base en lo anterior, el precio promedio de cada siniestro que la AMIS tenía registrado en su momento era de aproximadamente 323,000 pesos, una cifra por la que se puede calificar a este tipo de catástrofes como de alto impacto económico, y ante los cuales las personas no están preparadas. En México normalmente nuestros clientes analizan sus riesgos y los protegen cuando ellos ven que su frecuencia es alta. Es decir, cuando alguien compra un vehículo, es probable que saque un seguro de auto porque ellos piensan que la frecuencia es alta, y es más probable que lo cubran con un seguro. Sin embargo, contrastó, el impacto económico en su presupuesto, si no tuvieran un seguro, no es realmente alto. En cambio, cuando alguien se compra una vivienda, en nuestro caso solamente 4% de nuestros clientes la protege porque la frecuencia, piensan, es baja, puede ocurrir una vez cada cinco, 10 o 20 años, y no protegen ese riesgo que tiene un impacto importantísimo en su patrimonio. Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2015, de los poco más de 18 millones de mexicanos que cuentan con un seguro, en su mayoría se trata de coberturas de vida (74.5%) y automóvil (36.3%), mientras que en 27% de los casos se cuenta con un seguro de gastos médicos, y en 12.3%, con un seguro de casa habitación. En siniestros como los relacionados con casa habitación y gastos médicos, los costos pueden ser muy altos, y normalmente desequilibran en gran medida el ahorro de las personas, ya que un fondo de emergencia bien puede costear un accidente menor como los de carácter vehicular, pero difícilmente alcanzará para eventos de mayor tamaño. PARA CADA ETAPA DE LA VIDA Si bien persiste una preferencia por prevenir los siniestros que más probablemente nos ocurran y no los de mayor impacto económico, los pasados eventos sísmicos han sido un recordatorio, que, al menos en el corto plazo, ha beneficiado la compra de coberturas. Hay factores muy importantes para la elección de las coberturas que se requieren al momento, y gran parte de esto se debería basar en qué etapa de vida nos encontramos. Se recomienda que entre 3 y 5% del sueldo mensual de una persona se dedique al pago de seguros, pero no más de eso. El ciclo de vida del seguro varía, porque los seguros varían en función de la edad y de la etapa profesional de una persona. En este sentido, para los millennials que recién comienzan su vida laboral, se sugiere que consideren un seguro de gastos médicos mayores y uno de automóvil, de ser el caso. El primero es importante porque sabemos cómo es la salud pública, y ahí pueden empezar a perder parte de su patrimonio. De 25 a 30 años recomendamos estos dos. A partir de 30 años resulta importante considerar un seguro de hogar y uno educativo, para el caso de quienes tienen hijos, pues en el caso de que los padres lleguen a faltar se puede contar con una educación universitaria privada, y a partir de los 45 años se exhorta a la adquisición de un producto de ahorro para el retiro. Los seguros siguen aportando sólo 2% al Producto Interno Bruto; es decir, aún no hay conciencia del seguro como un vehículo para cubrir los riesgos.   Con información de: El Economista.

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Edad del auto no determina el costo de su seguro

  Uno de los rubros que tiene mayor peso al cotizar un seguro de automóvil es la antigüedad del vehículo. Sin embargo, este no es el único factor que se toma en cuenta. De acuerdo con el portal ComparaGuru.com, para calcular el precio de la póliza también se considera la siniestralidad, la marca y el tipo de vehículo así como edad del conductor, género y zona en donde reside. “Tener un seguro de auto se considera un lujo o gasto innecesario debido a que las personas no están completamente informadas de los riesgos y los costos por sufrir un accidente o incidente. Y aunque contar con un seguro de responsabilidad civil ya es obligatorio en México, todavía existe la creencia de que asegurar un auto viejo es más caro que el mismo valor del coche, y debido a ello muchos optan por no adquirir el seguro”, comenta Freddy Domínguez, cofundador y director general de la plataforma, en un comunicado. Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2015 (ENIF 2015), 27.5% de la población no dispone de un seguro por considerarlos muy costosos, siendo la principal razón para abstenerse de este producto. Asimismo, de los mexicanos que cuentan con un seguro, 36.3% tiene una cobertura para su vehículo, alrededor de 6.8 millones de personas. Esto contrasta con el parque vehicular en la zona metropolitana, que, en el 2016, era de casi 5.5 millones de automóviles en circulación, de los cuales aproximadamente 30% era vehículos correspondientes a modelos anteriores al 2006, de acuerdo con datos de la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe). Elabore una estrategia para disminuir el precio En teoría, explica la plataforma, asegurar un carro nuevo suele ser más costoso debido a la suma asegurada del mismo. Sin embargo, matiza, otra característica a tomar en cuenta a la hora de cotizar un seguro es la disponibilidad y el precio de las refacciones del auto; este aspecto también hace más caro o barato el seguro para el vehículo. “Si cuenta con un seguro y tiene un incidente en el auto, la aseguradora se hará cargo de los daños y pagos; sin importar qué modelo es, le costará mucho menos dinero. Muchas veces se piensa que los gastos para arreglar el problema serán incluso más baratos sin tener que llamar al seguro, sin embargo, los costos de estas acciones terminan siendo mayores que el precio total de la póliza del seguro”, agrega Domínguez. Por ello, se recomienda que evite contratar coberturas que no utilice, por ejemplo, de auto sustituto, seguro de llantas, robo de autopartes, entre otras, ya que, en un incidente, el pago del deducible será mayor que el costo de la póliza. Además, se sugiere que busque aseguradoras que otorguen un valor convenido del vehículo (valor fijo), ya que si se asegura por el valor comercial lo más probable es que el precio de referencia se devalúe al momento de que ocurra un siniestro. Si su auto tiene un bajo valor comercial, lo recomendable es asegurarlo únicamente con una cobertura básica que cubra lo exigido por la ley, además de proteger a los ocupantes y en caso de robo. En caso de que vaya a contratar un vehículo con más de 10 años de antigüedad y con una alta siniestralidad, la plataforma considera que lo ideal es cambiar de modelo por uno más reciente, ya que aunque el automóvil sea viejo y su valor comercial sea menor el costo de la póliza del seguro no será más barato. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), los modelos Tsuru, Versa y Sentra de Nissan, así como el Jetta de Volkswagen y el Aveo de General Motors, son algunos de los que registraron el mayor número absoluto de robos, lo que incide en su siniestralidad.   Fuente: El Economista.

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¿Los millennials se interesan más en sus finanzas que el resto?

La era digital y las innovaciones tecnológicas están transformando la forma en que nos comunicamos y accedemos a la información, es por ello que uno de los grandes retos del sistema financiero es identificar las nuevas tendencias y hábitos de sus clientes actuales y potenciales para ofrecer servicios y soluciones que permitan satisfacer sus necesidades de manera efectiva y eficiente. En ese sentido, es fundamental identificar los intereses, así como las necesidades de información y los medios que las personas emplean para obtenerla. La Encuesta Nacional de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales (ENAID 2016), publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), a partir de uno de sus módulos permite conocer qué tipo de información busca y consulta la población mayor de 18 años que reside en zonas urbanas, de acuerdo con sus intereses y actividades, así como el medio a través del cual lo hacen. De esta encuesta destaca que los mexicanos de 24 a 36 años, que son parte del grupo de la generación millennial, declararon que dentro de los 10 principales temas de su interés se encuentran la búsqueda de información sobre actividades recreativas, precios de alimentos, entretenimiento, además de información relativa a trámites y pagos de servicios privados. La población en general diversifica los medios de búsqueda de información; es decir, utiliza diferentes canales como el internet, redes sociales, directamente con los proveedores del servicio, anuncios, entre otros. Un aspecto interesante es que 83% de los millennials realizó sus búsquedas de información a través de un medio electrónico (Internet, redes sociales, correo electrónico, app o vía SMS), a diferencia de los mexicanos mayores de 36 años de los cuales sólo 53.4% lo hizo de esa manera. Esto muestra que es adecuado poner en las manos de los usuarios jóvenes y adultos de la banca, información relevante y que la puedan consultar a través de sus teléfonos, tabletas y computadoras. Un dato de suma importancia para el sistema financiero, y en específico para la banca es que existe un bajo interés en la búsqueda de información sobre sus cuentas bancarias, independientemente de la edad de las personas. De acuerdo con datos de la ENAID, sólo 30% de los millennials y 25.5% de los mayores de 36 años buscaron información sobre su cuenta bancaria. Incluso los millennials bancarizados revelan un mayor desconocimiento sobre sus productos financieros. de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF 2015), sólo 33.7% de ellos conoce la tasa de interés, comisiones de su tarjeta de crédito y sabe que puede acudir a la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de los Servicios Financieros en caso de tener algún problema con un crédito, tarjeta de crédito, ahorros u otros productos financieros, respecto a 41.9% de los mayores de 36 años. Un comportamiento relevante, que se presenta a nivel mundial, es que los millennials utilizan como principal fuente de información los medios electrónicos, lo cual se corrobora a partir de datos presentados por la ENAID; en este sentido, 86.3% dijo utilizar como principal medio de consulta de información sobre su estado de cuenta algún medio electrónico. En cambio los mayores de 36 años usan como principal medio de consulta al proveedor directo del servicio (65.7 por ciento). Se puede señalar que existe un reto importante para la educación financiera de los mexicanos. En primer lugar, se debe reforzar en toda la población la importancia que tiene la información relativa al manejo de sus finanzas personales y que esto en la práctica se traduzca en un mejor bienestar financiero. En segundo lugar, los medios electrónicos representan un elemento clave en el desarrollo de nuevos productos financieros que en la medida que incorporen elementos de educación financiera permitirá a las personas tener un uso más fácil y eficiente de sus productos.   Fuente: El Economista.

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La banca móvil: un reto para la Educación Financiera

A nivel mundial, el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) es cada vez más difundido, tanto por el número de productos y servicios que han permitido generar como por la reducción de los costos asociados. México no es la excepción, ya que de acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el 2016 había 65.5 millones de usuarios de Internet de seis años o más, lo que representa 60% de dicha población; cifra que se eleva a 74% considerando a personas entre seis y 34 años, por lo que el acceso a esta tecnología es predominante en la población joven. La telefonía celular también se ha convertido en un servicio de gran penetración en México, ya que suma más de 81 millones de usuarios, en el que tres de cada cuatro cuentan con un celular de los llamados “inteligentes” (smartphones). Estas tecnologías demandan cambios en la forma en que los consumidores interactúan en las diferentes industrias, tal es el caso de los servicios financieros, que posibilitan a las personas realizar múltiples transacciones desde una computadora o un teléfono celular. Según datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) del 2012 y el 2015, la contratación del servicio de banca móvil y banca en línea pasó de 6 a 9.5%, lo que representó un crecimiento anual promedio de 16.5%, para llegar a 3.2 millones de personas, de las cuales 39.2% son jóvenes entre 18 y 29 años. Otro dato interesante en este grupo de población es que, en el 2012, sólo 2% de estos jóvenes utilizaba su celular para efectuar sus operaciones bancarias diarias, mientras que para el 2015 tal cifra se había quintuplicado. Lo anterior indica que existen avances en la inclusión financiera digital; sin embargo, al partir de una base aun pequeña de personas prevalece el gran reto de incorporar a la mayor parte de la población bancarizada y no bancarizada con acceso a los medios digitales. Para ello se requieren acciones por el lado de la demanda y por el lado de la oferta. Por el lado de la demanda, una de las barreras que ha impedido acelerar el acceso en la banca móvil es la falta de conocimiento. De acuerdo a la ENIF, las razones principales por las que la población joven no hace uso de la banca móvil son: 1) consideran que no la necesitan (42%) y 2) no saben dónde contratarla (16 por ciento). Ante lo cual, la Educación Financiera es un factor relevante que puede contribuir a reducir estas limitantes. A través de nuestro programa en Educación Financiera estamos llegando a diferentes sectores de la población mexicana, dotándolos de conocimientos y habilidades en el manejo de la banca digital.   Fuente: El Economista.

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Consejos para comenzar a ahorrar

El 23.5% de la población adulta no ahorra de ninguna forma, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2015 (ENIF) elaborada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) en colaboración con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) En el Día Mundial del Ahorro, que se celebró este 31 de octubre, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) recomendó 5 pasos para iniciar con el hábito del ahorro. Hacer un presupuesto mensual, para que la persona sepa lo que gana y lo que gasta y el monto que puede ahorrar, que no debe ser el dinero que sobra sino una cantidad específica para este rubro. Distinguir entre necesidades y deseos, a fin de evitar compras innecesarias; establecer metas de ahorro y en este caso, dividirlas en corto, mediano y largo plazo, refirió en un comunicado. Agregó que antes de confiar el dinero a alguna institución, hay que verificar que esté debidamente autorizada y regulada por las autoridades; investigar cuál institución da una mayor tasa de interés, mejor servicio y e cobra menos comisiones. Revisar, ordenar y guardar los documentos que amparan todas cuentas de ahorro, así como designar beneficiarios de las cuentas de ahorro, porque ellos recibirán el dinero en caso de que el titular llegue a faltar. Ahorrar en mecanismos formales brinda a los usuarios la seguridad de que su dinero se encuentra protegido por un seguro de depósito brindado por el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) en el caso de los bancos. Una de las ventajas del ahorro formal es la accesibilidad a otros servicios financieros como créditos, además de que se obtienen intereses y el dinero está protegido por un seguro de depósito.   Fuente: Mundo Ejecutivo.

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