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El motivo por el que los mexicanos \”no le entran\” a la banca en línea

En nuestro país, siete de cada diez usuarios de internet tienen el servicio de banca en línea; sin embargo, existe un potencial mayor si se atienden desafíos como facilitar su acceso, se mejora el costo y se trabaja en la confianza del usuario y la percepción de seguridad, concluyó la Asociación de Internet a través de su estudio Banca Electrónica 2016. Iván Marchant, vicepresidente de comScore en México, empresa encargada de hacer el estudio, detalló que, a pesar de que nueve de cada diez usuarios están satisfechos con este servicio, la confianza sigue siendo la principal barrera para que quienes no la utilizan opten por este servicio. Según el reporte, los usuarios de la banca electrónica cuando tienen alguna inquietud con su banco prefieren hacer una llamada telefónica o acudir a la sucursal que atenderla a través de esta vía. En este sentido, el estudio indica que el 81 por ciento de los usuarios considera a la institución bancaria como el responsable de la seguridad de sus transacciones. El 36 por ciento la percibe como una responsabilidad propia y 15 por ciento la atribuye al proveedor de Internet. Paralelamente, existe una conciencia mayoritaria entre los usuarios de la banca sobre las medidas de seguridad personal que deben asumir para proteger la integridad de sus cuentas digitales: el 81% sabe que no debe revelar sus códigos de acceso; 79% cuida no dejar visibles sus contraseñas, y 75% no responde correos con datos personales. Sobre el tipo de dispositivos que son utilizados, destaca el hecho de que todos los usuarios de la muestra poseen PC, smartphones y tablets (91, 89 y 54%, respectivamente), aunque su empleo para ingresar a la banca digital muestra divergencias: 55% usa su teléfono inteligente y 20% las tabletas electrónicas, contra 80% que hace uso de una computadora personal para sus transacciones. El hogar es el lugar físico preferido para acceder a los servicios bancarios, con el 64 por ciento de los usuarios, y el 19% que lo hacen desde el trabajo. Respecto del tipo de  transacciones que más se realizan en la banca digital, el estudio identifica a los pagos de servicios (teléfono, televisión por cable, colegiaturas, etc.) como un impulsor del uso de la banca electrónica (54% de los usuarios), por encima de los pagos de impuestos locales y federales (ambas 26 por ciento). En las transferencias de dinero, predominan los movimientos entre cuentas de los mismos usuarios (49 y 46% en computadoras personales y aplicaciones, respectivamente) y, en proporciones muy similares al de las transferencias a otros bancos.   OPORTUNIDADES La renegociación del Tratado de Libre Comercio abre la oportunidad de establecer acuerdos entre México, Estados Unidos y Canadá en materia de comercio electrónico, protección a los consumidores y de los datos personales entre empresas y gobierno, consideró Cintya Martínez, presidenta de la Asociación de Internet.MX.     Fuente: Excélsior.

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Elimina tu estrés financiero con un plan de gastos

Muchas personas tienen un concepto muy simple de lo que es la vida: hay que trabajar duro y tratar de vivir lo mejor que se pueda. Otros piensan que la vida se trata de coleccionar experiencias y ven el trabajo como la única manera de hacerlo. También existen los que intentan vivir más allá de sus posibilidades: tener un nivel de vida que simplemente y sencillamente no pueden pagar. En todos los casos, es fácil perder el control. Contratar una deuda: pagar algo con tarjeta de crédito es muy sencillo, pero si uno se acostumbra, a la larga termina con una montaña de cuentas por pagar. Cualquiera que sea su motivación, eso irremediablemente genera preocupaciones y nuestro dinero empieza a ser una fuente importante de estrés en nuestra vida. No es ningún secreto que muchos matrimonios de hecho terminan precisamente por eso. ¿En qué se te va el dinero? Es muy grande la cantidad de lectores que me dicen que parece que el dinero se les va de las manos. Les cuesta mucho trabajo llegar a fin de mes. Me confiesan que no saben ni en qué se lo gastaron. Terminar la quincena sin un quinto en el bolsillo es algo terrible y, también, sin duda nos genera un enorme estrés. ¿Empezamos a ver aquí un patrón? Claramente el dinero es el que tiene el control de nuestra vida: nosotros ya lo hemos perdido. Pues bien, es hora de cambiar las cosas y retomar ese control. Por eso es tan importante hacer un plan de gastos: decirle a nuestro dinero, desde el momento en que lo recibimos, qué es lo que debe hacer por nosotros. Eso que es tan sencillo es lo que muchas personas llaman hacer un presupuesto. Es una palabra que no les gusta a muchas personas porque sólo de escucharla genera un sentimiento negativo. Parece ser algo que nos limita, algo a lo que nos “tenemos que ajustar”. Nada más lejano a la realidad. Un plan de gastos bien hecho es una herramienta que nos permite lograr lo que queremos en la vida y acercarnos a nuestras prioridades, a aquello que más nos importa. Es tomar el control y cambiar todo ese estrés del que hemos hablado, por un sentimiento de realización y de libertad. Nuestras abuelas lo hacían de manera sencilla, porque en aquel tiempo no existían las cuentas de nómina y el uso de las tarjetas de crédito no estaba tan extendido. Cuando llegaba el dinero a la casa, lo que hacían era meterlo en sobres distintos: esto es para la renta, esto para la luz, esto para el mandado y esto otro para diversiones. También había un sobre para emergencias o para cuando las cosas salían mal. De esta forma, desde que llegaba el dinero le asignaban un destino, un trabajo, una función. Así de simple, pero así de complejo también, porque hacer esto obliga a pensar, a priorizar (uno no podía dejar vacío el sobre de la comida en aras de irse de parranda). A la vez, también tenían que ser flexibles. En ocasiones el recibo de la luz llegaba más caro de lo que habían pensado y del dinero que había en ese sobre. Para poderlo pagar, tenían que sacar algo de dinero de otro lado (de otro sobre). Eso pasa frecuentemente, porque ningún plan es exacto y porque siempre hay cosas que uno no puede controlar (como, por ejemplo, la subida en el precio de la gasolina). Lo que sí podemos hacer es reasignar las prioridades. Al final, el dinero que ganamos, cualquiera que sea nuestro nivel de ingresos, es finito. Es limitado. Por ello no podemos hacer todo lo que queramos, sino que tenemos que priorizar. Por eso hablo tanto de este tema: de tener claras cuáles son nuestras prioridades. Ahora bien, nuestra vida es un poco más sencilla en ciertos aspectos, pero más complicada en otros. Ahora recibimos nuestro salario depositado en una cuenta bancaria y por razones de seguridad, no sacamos todo ese dinero para meterlo en sobres. Pero sí podemos hacer exactamente lo mismo, utilizando también tecnología. Hacer un presupuesto hoy es, precisamente, hacer sobres virtuales (existen muchas aplicaciones para ello, incluso una libreta puede servir). Cada vez que recibimos nuestro salario tenemos que decirle a ese dinero qué es lo que queremos que haga por nosotros (asignarlo a categorías). Antes de gastar, vemos cuánto dinero nos queda en ese “sobre” (categoría) y si nos alcanza. De lo contrario, tenemos dos opciones: posponer esa compra o bien, como el ejemplo del recibo de la luz, tomarlo de otras categorías si es que tenemos esa posibilidad. El dinero ya no se nos va de las manos. Sabemos en qué lo gastamos. Es más, lo hemos decidido desde antes, en completa libertad y de manera alineada con nuestras prioridades. En completa libertad y eliminando así el estrés relacionado con el dinero.   Fuente: El Economista.

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¿Ya hiciste tus propósitos? Cámbialos

Siempre empezamos el año con muy buenos propósitos; la lista es larga y la voluntad alta. Empero, en unos cuantos meses se abandonan. ¿Qué te parece si ahora cambiamos el enfoque? Hagamos “compromisos”, sobre todo porque estamos en un entorno muy complicado para las finanzas personales. Hay un marcada diferencia entre estos dos conceptos. La palabra propósitos tiene que ver con el “ánimo o intención de hacer algo”; mientras que un compromiso es una “obligación contraída”. Es decir, dejemos de pensar en deseos e impongámonos acciones que serán realizados de manera “forzosa”. ¿A que nos vamos a comprometer en materia financiera para 2017? Sugiero iniciar por lo obvio: distinguir entre correcciones y superación. En consecuencia, el primer paso es enmendar errores. Por ejemplo, saldar cuentas de créditos caros; gastar en función de lo necesario; emprender un proceso de austeridad para comprar un bien necesario; cancelar pagos automáticos de servicios sin utilizar, etcétera. El siguiente, sería definir otros compromisos como buscar un mejor empleo, estudiar una maestría o planear las vacaciones. Entre más general sean los objetivos, corres el riesgo de caer en una zona de ambigüedad. Si quieres cumplirlos, en principio, deben ser realistas y no un mero sueño. Tienen que ser específicos, con el fin de tener precisión; medibles para evaluar su avance y con la idea de fijarlos en una línea de tiempo, situándolos en la agenda diaria. Es recomendable anotar estas metas y compartirlas con la familia o amigos para contar con testigos de los compromisos y sentirnos “obligados” a llevarlos a cabo. Es posible establecerse también actos que estén relacionados con la actitud o la comunicación y mejorar la relación con el dinero. Por ejemplo, el hecho de involucrar a la familia en el tema financiero, inducir conciencia en los hijos y la pareja de la importancia de cuidar el recurso y destinarlo de la manera más eficiente. De hecho, participar en una problemática económica genera apoyo. Puedes determinar que le dedicarás tiempo al análisis de tus finanzas, pero la diferencia ahora es que deberás fijar un día y hora, lo cual te permite saber si lo estás haciendo según lo acordado. Incluso, intenciones que parecen generales como conseguir otros ingresos implican acciones concretas susceptibles de poner en la agenda como construir el plan de negocios, buscar contactos o hacer labor de venta. Cambia los propósitos por compromisos e inicia este año con optimismo renovado. Es una buena fórmula para recorrer 2017.   Fuente: El Financiero.

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Cuida y haz crecer tu aguinaldo

En esta época del año que fluye más dinero entre los trabajadores con la recepción de aguinaldos, bonos, cajas de ahorro, etcétera, sé más sofisticado al proteger tus recursos, los cuales podrían desaparecer por algún descuido o delito. Seguramente ya conoces varios mecanismos para proteger tu ingreso como usar cajeros automáticos conocidos o aquellos bien iluminados, llevar lista tu tarjeta antes de llegar al cajero y revisar si hay algún objeto extraño en las aberturas del cajero o el teclado. Sin embargo, hay medidas adicionales para cuidar eficientemente tus recursos y al mismo tiempo obtener ganancias. Especialistas en seguridad y finanzas personales recomendaron evitar tener en una sola cuenta todo tu dinero, como puede ser tu tarjeta de débito. Explicaron que disgregar tus recursos en diversas cuentas y dedicar una parte a una de inversión o ahorro, no sólo evitará que ante una eventualidad como un robo, los delincuentes se lleven todo tu dinero, sino que lo harás crecer. Tips El 50 por ciento de los mexicanos gastará su aguinaldo en regalos de Navidad y fiestas, seguido de un 22 por ciento que lo destinará al pago de deudas. Empresas como GNP Seguros recomiendan a las familias fortalecer con su aguinaldo su estrategia financiera, estableciendo metas específicas a corto, mediano y largo plazo. Los seguros de vida son uno de los instrumentos de ahorro más estables y adaptables a cualquier etapa de vida; también hay pólizas para la educación y de ahorro para el retiro. También puedes invertir parte del aguinaldo en un plan de ahorro para el retiro y hacer que tu futuro sea tan cómodo y sin preocupaciones como es ahora.   Fuente: El Financiero.

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Propósitos financieros para cumplir en 2017

El 2017 es una nueva oportunidad para empezar de cero y con el pie derecho. Un nuevo año es un momento que te permite iniciar algunos proyectos, y también, concretar aquellos en los que has trabajado. Si tienes buenas intenciones, pero no sabes por donde iniciar aquí te presentamos una guía de lo que podrías hacer con tu dinero en el 2017. Ahorro. Lo mejor que puedes hacer con el aguinaldo es no gastarlo, recuerda que es fruto de un año de trabajo. Pagar deudas. Borrón y cuenta nueva, inicia el 2017 sin deudas. Liquida todas tus cuentas por pagar con el aguinaldo. Invertir. Si no gastaste todo el dinero extra que recibiste en diciembre, entonces puedes poner a trabajar este ingreso mediante instrumentos de inversión y ahorro. Ahorro para el Retiro. Optimiza tu aguinaldo e invierte en un plan de ahorro para el retiro. Elimina gastos inútiles. Pagar televisión por cable y servicios de streaming al mismo tiempo puede ser redundante. Cancela tu membresía al gimnasio que utilizas ocasionalmente. Recorta gastos basado en lo que aprovechas más. Controla tus deudas. Recuerda, los pagos mensuales de tus compras, servicios o deudas no deben rebasar el 10% de tu salario mensual. No adquieras más deudas. La tentación es grande durante estos meses, pero lo mejor que puedes hacer es no gastar más de lo que puedes pagar. Es momento de que sepas dejar pasar las ofertas y no sobreendeudarte. Ahorra para emergencias. Es momento de que tengas un fondo para imprevistos. Las emergencias pueden llegar a desfalcarte y, para salir de ellas, muchas veces tienes que pedir prestado en condiciones que no te favorecen. Contrata un seguro. Para no ser víctima de las emergencias, lo mejor que puedes hacer es pagar un seguro de gastos médicos mayores o para auto, según tus necesidades. Hay planes para pagar anualmente o semestral, es ideal para olvidarte de las mensualidades y, en algunos casos, hasta te hacen descuentos.   Fuente: Excélsior

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Importancia macroeconómica del ahorro

¿Por qué es tan importante el ahorro? La explicación, radica también en la importancia que posee el “consumo” en los sistemas de libre mercado. Éste elemento actúa como motor de la economía, ya que cuando las familias gastan el ingreso que perciben de manera mensual, permite a las empresas recuperar los recursos invertidos y así continuar con el ciclo “ingreso-gasto”. Así, si las empresas logran recibir esos ingresos podrán entonces adquirir más bienes de capital o de producción (reinvertir), con lo que se incrementará la capacidad productiva de la economía. Se entiende, por otra parte, que todo aquel dinero que no se gasta (se guarda), se destina al ahorro. En palabras simples, el ahorro queda definido como una “variable residual”, es decir, la parte del ingreso disponible que no se consume: La sociedad primero trata de satisfacer sus necesidades a través del consumo de bienes y servicios, y luego, si puede, ahorra. Acá es donde aparece el problema para las empresas, puesto que si las familias no consumen alguna parte de su ingreso, entonces se interrumpirá este ciclo “ingreso-gasto”, haciendo decrecer la producción y el ingreso. Es necesario que de alguna manera esos ingresos regresen a éstas. ¿Cómo? Importancia del sector financiero  El problema del ahorro guardado “debajo del colchón”, entendido como dinero congelado, y que las empresas no podían utilizar para hacer crecer la economía de una país, quedó resuelto una vez que aparecen en escena los mercados financieros. En este momento, el ahorro pasa, de ser un enemigo, a transformarse en un elemento sumamente importante. Son los bancos y otras instituciones financieras, las encargadas de transformar el dinero bajo el colchón, en dinero reutilizable. Permitiendo a las personas obtener un porcentaje de interés (ganancia) por dejar que las instituciones utilicen el dinero ahorrado. Pero por otro lado, permitiendo el correcto funcionamiento del sistema “ingreso-gasto” de las empresas. De este modo, podría concluirse que para que la economía crezca es necesario incrementar la capacidad productiva, para aumentar esta capacidad productiva es necesario invertir, y para poder invertir es necesario ahorrar en el banco. Ahorro según el contexto Aunque el ahorro siempre es positivo, su concepto difiere un poco dependiendo del presente económico de cada país. Así, durante un  entorno macroeconómico favorable para el ahorro tiene una inflación baja (de modo que los precios no vuelven insignificantes el ahorro) y tipos de interés altos (de modo que recibimos más por nuestros ahorros en el banco). Un entorno macroeconómico desfavorable, en cambio, tendrá una inflación alta y tipos de interés bajos. De hecho en periodos de hiperinflación, no hay que guardar el dinero, puesto que este se deprecia muy fácilmente, tanto que incluso merece la pena gastarlo en el mismo día.   Fuente: Alto Nivel.

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Diciembre pone a prueba tu educación financiera

Para muchos comercios la temporada decembrina representa casi la mitad de sus ventas anuales y para los consumidores puede significar adquirir deudas para todo el siguiente año. Es cuando se pone a prueba nuestra educación financiera, habilidad de suma importancia que según expertos debe comenzar a desarrollarse desde la infancia para que de frutos en la edad productiva. En diciembre el dinero fluye con las cajas de ahorro, bonos de productividad y aguinaldo pero el uso de estos recursos es una prueba de la educación financiera que tenemos. Para saber qué tan bueno eres con tus finanzas decembrinas contesta este sencillo test: Si tienes deudas hasta el tope lo correcto es liquidarlas, si puedes ahorrar hay que saber elegir el instrumento idóneo y si se destina para adquirir un bien, deberá ser una decisión planificada y bien pensada para determinar si será al contado o si conviene comprar a meses sin intereses. Todos ganamos con mayor educación y conocimiento porque hacemos más con menos o hacemos más con lo que tenemos. Es muy distinto cuando una familia puede disciplinarse con un presupuesto y cumplir las metas planeadas sin importar lo que sea, como combatir el gasto hormiga que va comiendo el ingreso. Comprar un reloj Cartier ¿es necesidad o deseo?… Saber diferenciar es prioritario para hacer compras inteligentes; comprender los anuncios publicitarios para discernir si es una verdadera oferta; determinar un presupuesto para elegir si pagarás con más deuda, son elementos que deben acompañar nuestra billetera esta temporada.   Fuente: El Financiero.

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Evita los gastos compulsivos

Meter en cintura tu presupuesto no estan complicado como parece. A las palabras se las lleva el viento, lo mismo sucede con tu dinero, si no sabes en qué gastar no será posible remediar aquellos desbalances que existen, así que pon manos a la obra y de una vez por todas comienza a ponerle tinta a tu control de gastos. Cómo administrar tus recursos La Condusef te hace algunas recomendaciones que te permitirán comprar lo que necesitas y olvidarte de gastos compulsivos: Haz una lista Coloca en un lugar visible de tu casa una hoja donde puedas ir anotando los productos que te hacen falta y síguela al pie de la letra. Evita las compras compulsivas, si te dan ganas de llevar algo que no habías previsto recuerda valorar si realmente lo necesitas. Compara precio y calidad No se trata de comprar lo más barato todo el tiempo, sino de comprar lo mejor al menor precio posible. La calidad debe ser la característica esencial del producto. Modera tus compras Procura ir al supermercado una vez por semana o una vez por quincena, mientras más veces vayas mayor será la posibilidad de comprar artículos sólo por impulso. n Optimiza Comprar toda la despensa en un sólo lugar, te puede ayudar a ahorrar en tiempo y costos de traslado. Concéntrate sólo en lo que necesitas Evita recorrer los pasillos que no tienen los productos señalados en tu lista, esto reduce las probabilidades de que compres más de lo que necesitas. Recuerda que los pasillos están acomodados para incitarte al consumo.   Fuente: Excélsior.

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Tu flujo de efectivo es clave para tus finanzas personales

Cuando las personas tienen claras sus metas y objetivos, lo que sigue es ver la manera de alcanzarlas. De ir “fondeando” esas metas poco a poco, mediante el ahorro y, posteriormente, la inversión. En ese sentido hay que tomar en cuenta nuestros ingresos, pero también la manera como gastamos nuestro dinero. Algunos gastos son fijos e importantes, como la renta o hipoteca, la luz o el gas. No podemos prescindir de ellos: tenemos que pagar esas facturas. En el mejor de los casos, podremos reducir un poco nuestro consumo, pero no de manera significativa. De hecho, la cantidad que hemos decidido tomar mensualmente para fondear nuestras metas debe ser considerado también un gasto fijo y el más importante. La primera cuenta que debemos pagar cuando recibimos nuestro ingreso. Pero siendo realistas, como el ingreso es limitado, tendremos que ver la mejor manera de distribuirlo. No nos alcanza para todo y por eso tenemos que tomar decisiones, atendiendo precisamente a nuestras prioridades: a lo que es más importante para nosotros. Como hay poco que podemos hacer con respecto a nuestros gastos fijos e importantes, tendremos que enfocarnos en nuestro gasto discrecional. Aquí quiero hacer una acotación: si uno tiene deudas, éstas se convierten en un gasto fijo e importante. Tenemos que pagarlas sí o sí. Por eso siempre digo: las deudas comprometen nuestro flujo de efectivo futuro. Pero además, las deudas de corto plazo, como las tarjetas de crédito, conllevan un costo financiero importante. La buena noticia es que se pueden eliminar, aunque poco a poco. Por eso, el primer paso para quienes tienen este tipo de deudas, es hacer un plan para salir de ellas lo antes posible. Ésta se debe convertir en la primera prioridad. Ahora bien, regresando al flujo de efectivo, debemos comprender cuáles son nuestros patrones de consumo, qué cosas son importantes y a partir de ahí tomar decisiones. Por ejemplo, si queremos contratar un servicio de suscripción recurrente, sabremos cómo eso puede afectar nuestro flujo de efectivo. Si tenemos que cambiar nuestro automóvil, podremos saber para qué modelo nos alcanza sin que se afecte el dinero que aportamos para nuestras metas. Para ello, es importante llevar un registro de gastos. Nos permite comprender precisamente esos patrones. ¿En qué gastamos mucho? Pero también nos permite tomar decisiones, hacer algo al respecto. ¿Realmente son cosas que nos importan, que nos acercan a lo que de verdad queremos lograr? También nos puede ser útil para comprender qué sucede en los meses que tenemos flujo de efectivo negativo, es decir en los que gastamos más de lo que ganamos. En México es muy común que esto suceda durante la época navideña o la temporada de regreso a clases. O durante eventos como el Buen Fin, en el cual muchas personas incurren en préstamos que aunque son a “meses sin intereses”, de igual manera afectan su flujo de efectivo. Se dice que para poder generar un patrimonio, uno tiene que tener un flujo de efectivo positivo. Es decir, tener un excedente, gastar menos de lo que ganamos. Esto es obvio: no puede ser de otra manera. Un flujo de efectivo negativo necesariamente implica incurrir en deuda (o quemar el dinero que con tanto esfuerzo hemos logrado ahorrar). Pero yo prefiero verlo de otra forma: aspirar a un flujo de efectivo “cero”. Si intentamos ahorrar con base en excedentes, en lo que nos sobra, nunca lo lograremos. Como mencioné, el dinero que destinamos a nuestras metas financieras debe estar en nuestro presupuesto, debe ser una factura como la luz, la renta o hipoteca, pero más importante porque se trata de nuestras prioridades. Ésa es la clave para lograr lo que queremos en la vida.   Fuente: El Economista.

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5 mitos financieros que te hacen perder dinero

Pocos han tenido la posibilidad de tener educación financiera, por ellos un buen porcentaje de la población en México mantiene paradigmas financieros que impiden crecer económicamente, e incluso hacen que la cartera quede más vacía por empeñarse en ideas erróneas. En Mundo Ejecutivo te presentamos algunos de esos mitos que seguramente ya te están haciendo perder dinero.     Fuente: Mundo Ejecutivo

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