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Los productos bancarios que están reemplazando a la tarjeta de crédito

Los créditos para la Adquisición de Bienes de Consumo Duradero se han convertido en el producto estrella de los créditos al consumo otorgados por la banca comercial, por encima de las tarjetas de crédito, los créditos personales y de nómina. De acuerdo con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), a marzo de este año los créditos al consumo reportaron un crecimiento de 11.6% con un saldo superior a los 903 mil millones de pesos; mientras que los préstamos para la Adquisición de Bienes de Consumo Duradero aumentaron durante el mismo periodo a una tasa de 21% con un saldo de 117 mil millones de pesos. Por tamaño de la cartera, las tarjetas de crédito son el segmento más importante para la banca con un saldo de 352 mil millones de pesos; no obstante, este rubro se ha convertido en el de menor dinamismo, según los datos de la propia CNBV. La cartera de crédito total, la cual incluye la de las sociedades financieras de objeto múltiple, entidades reguladas, vinculadas a instituciones de banca múltiple, alcanzó un saldo de cuatro billones 354 mil millones de pesos y un aumento anual de 12 por ciento. Financiamiento comercial La cartera de crédito comercial creció de 12.6% respecto al mismo mes del año previo y representa 63 % de la cartera total, alcanzando un saldo de dos billones 747 mil millones de pesos. La cartera empresarial, con un saldo de dos billones seis mil millones de pesos, conformó a su vez 73% del crédito comercial, después de registrar un crecimiento anual de 16.6 por ciento. El crédito al consumo se expandió 11.6% alcanzando un saldo de 903 mil millones de pesos y equivalente a 20.8 por ciento de la cartera total. Además, el crédito otorgado a través de tarjetas de crédito tuvo una participación de 39% dentro de la cartera de consumo, aumentó 8.4% en términos anuales y se ubicó en 352 mil millones de pesos. Préstamos de nómina Por otra parte, los créditos de nómina crecieron 10.4 por ciento y conformaron 24.5% de este portafolio con 221 mil millones de pesos; mientras que los créditos personales alcanzaron un saldo de 189 mil millones de pesos, 14.9% más en términos anuales, con lo que sumaron una participación dentro de esta cartera de 21 por ciento. Con un monto de 703 mil millones de pesos, la cartera de crédito a la vivienda registró un incremento anual de 10.3% y alcanzó una participación de 16.2% de la cartera total. El crédito otorgado al segmento de vivienda media y residencial, con una participación del 84.4%, presentó un crecimiento anual de 12.5% y se ubicó en 593 mil millones de pesos.   Fuente: Excélsior.

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El ABC para financiar una carrera universitaria

La educación universitaria es esencial en estos tiempos, pero cuando se trata de instituciones privadas, también pareciera inalcanzable. De acuerdo con estimaciones de entidades financieras como el Instituto Mexicano para la Competitividad, el costo de una licenciatura oscila entre 400,000 y 1 millón de pesos, dependiendo del tipo de carrera y dónde se quiera cursar. En instituciones como la Universidad Iberoamericana o el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, la anualidad ronda entre 150,000 y 200,000 pesos, lo que se traduce en que el semestre oscila entre 80,000 y 90,000 pesos. Es un incremento que supone una preocupación para las personas que en la actualidad están teniendo hijos, ¿cómo van a solventar los gastos que tengan para el estudio de sus hijos? La falta de recursos es una de las principales razones por la que los estudiantes dejen la escuela. Estos costos no son fijos, ya que las universidades tienen que enfrentarse a diversas presiones externas, por lo que factores como el tipo de cambio y las reformas estructurales afectan los precios de las colegiaturas, de acuerdo con Rodrigo Guerra Botello, secretario general de la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES). En los últimos tres años, las colegiaturas han crecido, en promedio, 13 por ciento. Sin embargo, 20% de las universidades ha bajado sus precios porque el sector es muy flexible y si se perciben precios más allá de lo que el padre puede pagar, el alumno se les va. A la par de este tipo de factores, hay otros que afectan el encarecimiento de algunas carreras en particular. Por ejemplo, las de sectores relacionados con la tecnología, la internacionalización y la investigación están muy atadas a monedas extranjeras como el dólar, el euro y la libra, por lo que las colegiaturas suben. Dicho esto, las opciones de financiamiento deben contemplar estos factores, por lo que se requiere de mucha planeación previa. ¿Irse a lo seguro o solicitar 
un crédito? Independientemente de las becas y otros incentivos que el futuro licenciado pueda recibir, existen dos maneras para financiar la educación superior en una universidad privada: los seguros educativos y los créditos universitarios. En el primer caso, se trata de productos financieros que ofrecen las aseguradoras con los cuales el padre de familia puede tener la certeza de que cuando su hijo alcance la mayoría de edad, contará con los recursos necesarios para estudiar, sin importar qué ocurra. En caso de que llegara a faltar, además del ahorro se le proporciona al beneficiario (en este caso, el hijo) una suma asegurada por la póliza de vida de su padre. El costo promedio de la universidad puede ser entre 900,000 y 1 millón de pesos. Un padre de 35 años con esta meta educativa, en un plazo de 15 años, la suma asegurada del ahorro es de 1 millón de pesos y son 4.3 millones de pesos de suma asegurada, por lo que la prima mensual sería de 5,500 pesos durante 15 años. Por otra parte, están los créditos universitarios, que como en el caso de otros préstamos, funcionan a un plazo fijo y con una tasa de interés que, en el caso de México, ronda en 10% en promedio. Por ello es que el especialista de la FIMPES considera que la penetración de estos financiamientos no es tan atractiva. Los volúmenes de colocación de créditos educativos son muy marginales para el tamaño de la población, no creo que haya en México ahorita más de 8,000 a 10,000 créditos vigentes, en una población de 1 millón 100,000 estudiantes de educación superior particular. Por ello, el especialista recomendó que si no tiene la opción de un seguro, se acerque a las instituciones educativas de uno a dos años antes de que su hijo requiera entrar a la universidad, y platique con calma opciones de financiamiento, ya que si bien algunas entidades ofrecen planes de financiamiento rígidos, dependiendo del desempeño del estudiante y el cumplimiento de los pagos así como la antelación, puede haber preferencias en los precios. Finalmente se hallan esquemas de ahorro como Mexicana de Becas, que mediante un fideicomiso especializado y establecido por Santander, ayuda a las familias con hijos menores de 11 años a financiar planes de ahorro a plazos de cinco años para la universidad. Cabe mencionar que durante los cinco años de aportaciones, en el primero se cubren los gastos de administración, y luego el ahorro comienza a generar rendimientos.   Fuente: El Economista.

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¿De verdad te conviene pedir prestado para pagar una deuda?

Hace unos días Prestadero, plataforma especializada en préstamos de persona a persona, dio a conocer a través de su más reciente informe que 63.2% de los mexicanos adquieren un crédito para pagar otra deuda, cuyo monto promedio es de 88 mil pesos contra los 79 mil del año anterior. A primera vista este dato podría parecer un indicador no muy bueno de la educación financiera de los mexicanos, así que consultamos a Gerardo Obregón, director general de la plataforma, para que nos aclarara cuándo sí y cuándo no es una buena idea adquirir un crédito para financiar una deuda. Esto fue lo que nos dijo sobre los puntos a considerar para saber si te conviene o no refinanciar tu crédito: Tasa y CAT Para saber si debes de comparar la tasa o el CAT revisa el siguiente ejemplo: Si tienes un crédito “A” con tasa de 15% y CAT de 30%, pero la diferencia entre la tasa y el CAT se debe solamente a una comisión de apertura, entonces debes utilizar la tasa, y no el CAT como base de comparación de este crédito (porque la comisión de apertura ya la pagaste y no la regresan, aunque trates).  Entonces, si quieres refinanciar el crédito “A” con un crédito “B” con tasa del 18% y CAT del 20%, no te conviene, aunque el CAT de “B” sea 10% menor al de “A”. Verifica que puedas pagar las mensualidades Si la tasa o el CAT son menores, eso no significa que el pago también es menor, pues el nuevo crédito puede ser a menor plazo.  Si bien pagarías menos intereses durante la vida del crédito, si el plazo disminuye, las mensualidades podrían aumentar en forma importante y ocasionar que caigas en mora, probablemente generando intereses moratorios y calificaciones negativas en tu historial crediticio. Revisa el contrato Debes verificar que puedas liquidar en forma anticipada. También comprueba que no haya comisiones escondidas. Las comisiones deben incluirse en el cálculo del CAT, pero puede haber manera de \”esconderlas\”. Por ejemplo, el contrato puede mencionar que si pagas directo en las oficinas de la institución no cobrarán comisión, pero todas las demás opciones de cobranza tienen una comisión incluida. Como existe una opción de no cobrar comisión al realizar el pago del crédito, seguramente no estará incluida en el CAT, pero la inconveniencia de ir a pagar el crédito físicamente a las oficinas aumenta tus costos y disminuye la conveniencia. Compara peras con peras Es decir, si vas a refinanciar un crédito personal sin avales y sin garantías, no lo compares con un crédito con garantías pues el \”riesgo\” del crédito no es el mismo. Por ejemplo, si quieres refinanciar tus tarjetas de crédito con un crédito garantizado con tu casa, es muy posible que la tasa del nuevo crédito sea menor, pero ten mucho cuidado, pues si no pagas este segundo crédito podrán adjudicarse tu casa de manera más directa. Verifica que la tasa sea fija Ten cuidado en refinanciar un crédito con tasa fija a uno con tasa variable.  Es posible que el nuevo crédito tenga menor tasa de salida, pero al ser variable pueden incrementar tus pagos en forma importante y sin previo aviso, dejándote a la merced de los aumentos de las tasas de referencia. Elige el tiempo correcto para refinanciar Sonará paradójico, pero el mejor tiempo para refinanciar o consolidar deudas es cuando aún puedes pagar cómodamente. Si los otorgantes de crédito notan que estás sobreendeudado, te negarán un nuevo crédito para refinanciar, o peor aún, te ofrecerán uno con peores condiciones que el original.   Fuente: Excélsior.

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