Encuesta Nacional de Inclusión Financiera

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Nivel de riesgo, factor al contratar un seguro

El sismo del pasado 19 de septiembre ha sido un desafortunado recordatorio de la vulnerabilidad de las personas ante causas de fuerza mayor, particularmente en el rubro financiero. Según cifras de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), de aquel temblor se derivaron 31,291 siniestros (de los cuales se habían pagado 3,459 hasta hace un par de semanas), por una cantidad de 10,111 millones de pesos. Con base en lo anterior, el precio promedio de cada siniestro que la AMIS tenía registrado en su momento era de aproximadamente 323,000 pesos, una cifra por la que se puede calificar a este tipo de catástrofes como de alto impacto económico, y ante los cuales las personas no están preparadas. En México normalmente nuestros clientes analizan sus riesgos y los protegen cuando ellos ven que su frecuencia es alta. Es decir, cuando alguien compra un vehículo, es probable que saque un seguro de auto porque ellos piensan que la frecuencia es alta, y es más probable que lo cubran con un seguro. Sin embargo, contrastó, el impacto económico en su presupuesto, si no tuvieran un seguro, no es realmente alto. En cambio, cuando alguien se compra una vivienda, en nuestro caso solamente 4% de nuestros clientes la protege porque la frecuencia, piensan, es baja, puede ocurrir una vez cada cinco, 10 o 20 años, y no protegen ese riesgo que tiene un impacto importantísimo en su patrimonio. Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2015, de los poco más de 18 millones de mexicanos que cuentan con un seguro, en su mayoría se trata de coberturas de vida (74.5%) y automóvil (36.3%), mientras que en 27% de los casos se cuenta con un seguro de gastos médicos, y en 12.3%, con un seguro de casa habitación. En siniestros como los relacionados con casa habitación y gastos médicos, los costos pueden ser muy altos, y normalmente desequilibran en gran medida el ahorro de las personas, ya que un fondo de emergencia bien puede costear un accidente menor como los de carácter vehicular, pero difícilmente alcanzará para eventos de mayor tamaño. PARA CADA ETAPA DE LA VIDA Si bien persiste una preferencia por prevenir los siniestros que más probablemente nos ocurran y no los de mayor impacto económico, los pasados eventos sísmicos han sido un recordatorio, que, al menos en el corto plazo, ha beneficiado la compra de coberturas. Hay factores muy importantes para la elección de las coberturas que se requieren al momento, y gran parte de esto se debería basar en qué etapa de vida nos encontramos. Se recomienda que entre 3 y 5% del sueldo mensual de una persona se dedique al pago de seguros, pero no más de eso. El ciclo de vida del seguro varía, porque los seguros varían en función de la edad y de la etapa profesional de una persona. En este sentido, para los millennials que recién comienzan su vida laboral, se sugiere que consideren un seguro de gastos médicos mayores y uno de automóvil, de ser el caso. El primero es importante porque sabemos cómo es la salud pública, y ahí pueden empezar a perder parte de su patrimonio. De 25 a 30 años recomendamos estos dos. A partir de 30 años resulta importante considerar un seguro de hogar y uno educativo, para el caso de quienes tienen hijos, pues en el caso de que los padres lleguen a faltar se puede contar con una educación universitaria privada, y a partir de los 45 años se exhorta a la adquisición de un producto de ahorro para el retiro. Los seguros siguen aportando sólo 2% al Producto Interno Bruto; es decir, aún no hay conciencia del seguro como un vehículo para cubrir los riesgos.   Con información de: El Economista.

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¿Por qué los mexicanos tienen problemas financieros?

Los problemas financieros aquejan a 7 de cada 10 mexicanos y la principal razón es que los afectados no saben cómo darle la cara a sus deudas, según datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera. Aunque la población bancarizada ha aumentado en el país, con un 68% de los adultos con al menos un producto financiero en 2015, en comparación con el 56% de 2012, todavía queda camino por recorrer en materia de inclusión y educación financiera. Conciencia sobre el ahorro, no de las finanzas Aunque el 66% de los adultos encuestados recibió educación para el ahorro, no resulta suficiente para contar con una educación financiera apropiada, pues un mismo porcentaje de mexicanos no comparó los diferentes instrumentos financieros que existen antes de adquirir uno. El desconocimiento de las instituciones financieras es consecuencia de la falta de cultura en ese ámbito, sin embargo, no todo es culpa del usuario, pues la información y conceptos que presentan las instituciones financieras acerca de sus productos son muy complejos; las “letras chiquitas”, en todos los contratos, generan desconfianza y terminan por ahuyentar a los clientes. Vivir al día De los 31.6 millones de adultos que nunca han tenido una cuenta bancaria, cita el estudio, el 50% considera que tiene ingresos insuficientes o variables, por lo que prefiere no abrir una cuenta bancaria. Algunas personas prefieren trabajos eventuales que les otorguen ganancias al momento, la gran desventaja es la falta de formalidad en la recepción de esos recursos. Esto conduce que el trabajador se endeuda, contraiga préstamos para comprar productos o servicios que, posteriormente se vuelven un dolor de cabeza por el monto total de pago. Desconfianza a las instituciones Un 4% de quienes no tienen una cuenta bancaria asegura que es por desconfianza en las instituciones, mientras que un 6% no tiene una porque le piden requisitos que no cumple. Otro 6% prefiere otras opciones de ahorro antes que entregarle su dinero a los bancos. La existencia de muchas formas de fraudes en sistemas de ahorros como flores de la abundancia o esquemas piramidales, propician que algunos usuarios piensen dos veces dónde guardar su dinero, prefiriendo ‘meterlo debajo del colchón’. Compras sin control De la población que dejó de tener una tarjeta de crédito, un 24.9% aseguró que prefirió no renovar su tarjeta por miedo a volver a endeudarse, mientras que el 20% lo hizo por una mala experiencia con la institución financiera. Las compras impulsivas y una poca previsión del futuro hacen que las personas gasten más de lo que pueden pagar y dejen de lado el ahorro. Una educación financiera sólida ayuda a formar hábitos de ahorro, planear y ajustarnos a un plan. Mala administración Un 63.4% de la población no lleva un registro de sus gastos y compras, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera. Esta es un área importante de oportunidad, pues para tener finanzas saludables es importante saber administrar los ingresos. Los expertos recomiendan separar un porcentaje del ingreso, de entre 15% y 25% para destinarlo al ahorro, y posteriormente dividir ese ahorro para alcanzar objetivos financieros.   Fuente: Mundo Ejecutivo.

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¿Por qué 7 de cada 10 mexicanos tienen problemas financieros?

En México siete de cada 10 mexicanos enfrentan problemas financieros, al no poder acabar la quincena o enfrentar situaciones en las que sus deudas superan sus ingresos, por lo que algunos expertos te explican por qué se da este fenómeno y cómo puedes enfrentarlo. “El 70 por ciento de los mexicanos tienen problemas financieros y esto se debe a la falta de cultura financiera, esa parte hace que ciertos extractos de la población accedan a productos financieros como tandas y cajas de ahorro populares, y cuando acceden a la banca no saben usar los servicios y por ende se endeudan”, mencionó Iván Vázquez presidente de Protege A.C. Por segmentos, 44 por ciento de los adultos entre 18 y 70 años poseen alguna cuenta en una institución financiera formal y del 56 por ciento de adultos, 3 de cada 4 nunca han sido usuarios del sistema financiero reveló la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2015. Estas son la razones. Maleducados financieros El bajo uso de instrumentos financieros y el mal manejo de las finanzas personales son un reflejo de la baja o nula educación financiera que poseen los mexicanos, no todo es culpa de éstos, pues la información y conceptos que presentan las instituciones financieras acerca de sus productos son muy complejos. Por otro lado, Iván Vázquez, presidente de Protege, menciona que la ignorancia hacia el sector va de la mano con la desconfianza, es por ello que funcionan fraudes como la flor de la abundancia, porque se hace a través de amigos, aprovechando que no hay un acercamiento con las instituciones financieras. Compras, compras y más compras El consumismo y la poca previsión del futuro hace que las personas vivan más en el presente y se enfoquen sólo en consumir, lo que relega el ahorro, sin embargo mencionó que la educación financiera nos ayuda a hacer hábitos, a planear y ajustarnos a un plan, además de que así podremos saber de nuestros ingresos separar cuánto va a al ahorro y cuánto va al gasto y cómo dividirlo en conceptos como transporte y educación o vivienda. A pesar del oscuro panorama, los expertos te aconsejan:. Las ganas de aprender Ambos expertos señalan que lo que falta para tener una educación financiera práctica es la coordinación de instituciones públicas y privadas para generar programas efectivos que la promuevan, además de que se necesita trabajar en material de educación financiera para cursos, programas y estrategias que se impartan en escuelas primarias. Por otro lado, Iván Vázquez comentó que las personas que tienen acceso a Internet pueden buscar información que les ayude a entender acerca de cómo funciona el sector financiero, y algunos productos que éstos ofrecen. El ahorro y la inversión son la solución Además de lo que se necesita se haga por parte de instituciones del sector público y privado, las personas pueden realizar diversas acciones para tener una buena educación financiera y un buen manejo de sus finanzas personales. Se debe usar la fórmula de ingreso menos ahorro es igual a gasto, y separar un porcentaje de tu ingreso de entre 15 y 25 por ciento para destinarlo al ahorro y finalmente éste dividirlo en metas, por ejemplo para pagar el coche o unas vacaciones, además comentó que entre un 10 u 8 por ciento se puede ahorrar de manera voluntaria para el retiro y que una vez que se decida cuánto se va a ahorrar se debe consultar con un asesor financiero para que nos ayude a saber invertir. En cuanto a esto último, Iván Vázquez mencionó que además de saber administrar los recursos se debe aprender a generar ingresos, esto con el fin de que nuestro dinero no pierda valor en el tiempo por la inflación, es por ello que justamente una parte de nuestro ahorro debe invertirse para generar un rendimiento mayor a la inflación, además recomendó contratar a un asesor financiero para que de acuerdo a las necesidades y perfil de inversionista de cada persona pueda invertir ese ahorro.   Fuente: El Financiero.

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Conoce la mejor forma de invertir el aguinaldo

  Una de las prestaciones laborales más esperadas por muchos los trabajadores mexicanos, un dinero extra que recompensa el esfuerzo profesional realizado durante el año. Esta es una oportunidad para administrar de la mejor forma el recurso extra, pues la mayoría de las veces lo gastamos en cosas que no son necesarias, incluso, hay veces en las que ya está destinado desde antes de recibirlo para pagar deudas y así como llega se va; sin embargo, el aguinaldo es un ingreso adicional que no debería estar comprometido. Debemos ser sabios al determinar en qué lo vamos a ocupar y no malgastarlo. Podemos aprovechar este dinero para un fin mayor que a largo plazo pueda darnos grandes beneficios, incluso puede servir para lograr una meta financiera destinada al retiro o a la educación de tus hijos. Esto se puede lograr si al menos el 30% del aguinaldo lo invertimos en un seguro de ahorro. Aunque sólo el 36% de los mexicanos tiene el hábito de ahorrar, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, esta es una oportunidad para que comiences a ver más allá del hoy y puedas prepararte financieramente para lo que viene. Los seguros de ahorro brindan beneficios adicionales como un seguro de vida, asesoría financiera, protección a través de un fideicomiso e inversiones reguladas, incluso, además de la aportación mensual fija, en cualquier momento, es posible dar aportaciones adicionales para incrementar el ahorro. Cabe resaltar que la edad máxima de permanencia del ahorro es hasta los 65 años de edad. Este tipo de productos también cuenta con beneficios fiscales; por ejemplo, las contribuciones voluntarias al ahorro son deducibles de impuestos. De acuerdo, con el artículo 151 de la nueva del Impuesto sobre la Renta (LISR), el monto de la deducción por ahorro será de hasta 10% del ingreso del trabajador y como máximo 4 veces el Salario Mínimo General (SMG) elevado al año del área geográfica donde viva la persona; es decir, en el momento en que voluntariamente la persona contribuye a su ahorro, fiscalmente también puedes verse beneficiado. Si bien existen muchas formas de usar el aguinaldo, la mejor es poder invertirlo ahorrándolo y sobre todo que éste ahorro quede protegido ante cualquier eventualidad, como pudiera llegar a ser el fallecimiento del titular o por si queda sin trabajo. Esto es parte de la prevención financiera que es clave para el bienestar económico de tu hogar, no dejes pasar la oportunidad de echar a andar y redituar ese ingreso adicional que con tanto esfuerzo te has ganado.   Fuente: Mundo Ejecutivo.

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