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El ABC para financiar una carrera universitaria

La educación universitaria es esencial en estos tiempos, pero cuando se trata de instituciones privadas, también pareciera inalcanzable. De acuerdo con estimaciones de entidades financieras como el Instituto Mexicano para la Competitividad, el costo de una licenciatura oscila entre 400,000 y 1 millón de pesos, dependiendo del tipo de carrera y dónde se quiera cursar. En instituciones como la Universidad Iberoamericana o el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, la anualidad ronda entre 150,000 y 200,000 pesos, lo que se traduce en que el semestre oscila entre 80,000 y 90,000 pesos. Es un incremento que supone una preocupación para las personas que en la actualidad están teniendo hijos, ¿cómo van a solventar los gastos que tengan para el estudio de sus hijos? La falta de recursos es una de las principales razones por la que los estudiantes dejen la escuela. Estos costos no son fijos, ya que las universidades tienen que enfrentarse a diversas presiones externas, por lo que factores como el tipo de cambio y las reformas estructurales afectan los precios de las colegiaturas, de acuerdo con Rodrigo Guerra Botello, secretario general de la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES). En los últimos tres años, las colegiaturas han crecido, en promedio, 13 por ciento. Sin embargo, 20% de las universidades ha bajado sus precios porque el sector es muy flexible y si se perciben precios más allá de lo que el padre puede pagar, el alumno se les va. A la par de este tipo de factores, hay otros que afectan el encarecimiento de algunas carreras en particular. Por ejemplo, las de sectores relacionados con la tecnología, la internacionalización y la investigación están muy atadas a monedas extranjeras como el dólar, el euro y la libra, por lo que las colegiaturas suben. Dicho esto, las opciones de financiamiento deben contemplar estos factores, por lo que se requiere de mucha planeación previa. ¿Irse a lo seguro o solicitar 
un crédito? Independientemente de las becas y otros incentivos que el futuro licenciado pueda recibir, existen dos maneras para financiar la educación superior en una universidad privada: los seguros educativos y los créditos universitarios. En el primer caso, se trata de productos financieros que ofrecen las aseguradoras con los cuales el padre de familia puede tener la certeza de que cuando su hijo alcance la mayoría de edad, contará con los recursos necesarios para estudiar, sin importar qué ocurra. En caso de que llegara a faltar, además del ahorro se le proporciona al beneficiario (en este caso, el hijo) una suma asegurada por la póliza de vida de su padre. El costo promedio de la universidad puede ser entre 900,000 y 1 millón de pesos. Un padre de 35 años con esta meta educativa, en un plazo de 15 años, la suma asegurada del ahorro es de 1 millón de pesos y son 4.3 millones de pesos de suma asegurada, por lo que la prima mensual sería de 5,500 pesos durante 15 años. Por otra parte, están los créditos universitarios, que como en el caso de otros préstamos, funcionan a un plazo fijo y con una tasa de interés que, en el caso de México, ronda en 10% en promedio. Por ello es que el especialista de la FIMPES considera que la penetración de estos financiamientos no es tan atractiva. Los volúmenes de colocación de créditos educativos son muy marginales para el tamaño de la población, no creo que haya en México ahorita más de 8,000 a 10,000 créditos vigentes, en una población de 1 millón 100,000 estudiantes de educación superior particular. Por ello, el especialista recomendó que si no tiene la opción de un seguro, se acerque a las instituciones educativas de uno a dos años antes de que su hijo requiera entrar a la universidad, y platique con calma opciones de financiamiento, ya que si bien algunas entidades ofrecen planes de financiamiento rígidos, dependiendo del desempeño del estudiante y el cumplimiento de los pagos así como la antelación, puede haber preferencias en los precios. Finalmente se hallan esquemas de ahorro como Mexicana de Becas, que mediante un fideicomiso especializado y establecido por Santander, ayuda a las familias con hijos menores de 11 años a financiar planes de ahorro a plazos de cinco años para la universidad. Cabe mencionar que durante los cinco años de aportaciones, en el primero se cubren los gastos de administración, y luego el ahorro comienza a generar rendimientos.   Fuente: El Economista.

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¿Cuánto le cuesta a un joven ser universitario en México?

El acceso a la educación superior en México está lleno de obstáculos, una de las principales barreras con las que se encuentran los jóvenes son los factores económicos. Ante esto, Dada Room, plataforma que conecta a personas que están buscando compartir departamento, dio a conocer información en la que se establece cuánto cuesta ser universitario en 15 ciudades principales del país. “Desde su gastronomía hasta su propuesta educativa, cada ciudad del país ofrece algo distinto para los jóvenes universitarios, lo cual se ve reflejado en las diferencias regionales en su costo de vida”, explicó. Según la firma, en esta información comparativa se incluyó el número de estudiantes y universidades públicas de México, así como cuatro elementos básicos en el presupuesto del universitario promedio: vivienda, transporte público, comida y ocio (en este caso, el precio de la cerveza). En el primer apartado, los estudiantes se encuentran preocupados por encontrar un lugar accesible y cómodo para vivir, lo cual depende de cada localidad. Para Antoine Perouze, CEO de Dada Room, parte de estudiar, irte a estudiar a otra ciudad o tomar la decisión de elegir una universidad pública se necesita saber qué tanto es lo que va a necesitar económicamente hablando“hay localidades en donde siendo un estudiante sin el apoyo de tus padres estás obligado a trabajar; a lo largo esto tiene muchas implicaciones sobre qué tanto le vas a dedicar a tus estudios”. La Ciudad de México es la más cara con un costo promedio de 4,800 pesos por habitación en renta, mientras que por lo contrario se encuentran Mérida, Xalapa, Morelia y Hermosillo, pues tienen precios de alojamiento más accesibles, todas con un promedio de 1,800 pesos por habitación en renta. En lo que respecta al gasto en transporte público, el estudio indicó que en México, un viaje sencillo cuesta, aproximadamente, 7 u 8 pesos. La ciudad con el promedio más alto fue Tijuana (12 pesos), mientras que Puebla, CDMX y Tuxtla Gutiérrez tuvieron el más bajo (6 pesos). Uno de los aspectos más importante en la vida de un universitario es la comida, Tuxtla Gutiérrez, Mérida y San Luis Potosí ofrecen precios accesibles por una comida: 60, 75 y 80 pesos, respectivamente. En contraste, Culiacán es la ciudad más cara con un costo promedio de 120 pesos por comida. En el último apartado, se encuentra el ocio, la firma tomó como referencia el gasto que ejercen los jóvenes en el consumo de cerveza. “Ésta es una de las bebidas más populares en salidas y momentos de ocio. En Mérida se pagan aproximadamente 33.52 pesos por cerveza y, en cambio, se pagan más de 40 pesos por una cerveza en Querétaro”. Con base en la información recabada, Dada Room elaboró el presupuesto mensual que necesita un estudiante universitario para vivir, tomando en cuenta: el precio promedio del cuarto. Seis cervezas en bares al mes, saliendo dos fines de semana y tomando tres cervezas en cada uno. La canasta alimentaria urbana y el transporte, tomando 22 días hábiles, viajes de ida y vuelta con el precio medio del transporte colectivo. En conclusión para quienes decidan estudiar y vivir en la Ciudad de México necesitarán de 6,680 pesos mensuales en promedio sin contar otros gastos comunes como libros, artículos escolares, ropa, comida fuera de casa o servicios de Internet, luz y agua. La segunda ciudad más cara es Monterrey con un gasto promedio de 6,155 pesos, le siguen Guadalajara junto con Zapopan con 5,409 pesos y Tijuana con 5,548 pesos. La firma indicó que este tipo de información puede ser un punto de partida para que los jóvenes asignen sus recursos durante su vida universitaria.   Fuente: El Economista.

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¿Cómo estudiar en una universidad privada sin que el dinero sea un problema?

La juventud es un divino tesoro que el país no está aprovechando. Se estima que 8.5 millones de jóvenes mexicanos en edad universitaria no ingresan a una institución, lo que los expone a un futuro con pocas oportunidades de desarrollo personal, y al mismo tiempo representan un riesgo de inestabilidad para el país. ¿Estudiar o ayudar a su familia a salir adelante? Ésta es una disyuntiva a la que se enfrentan millones de jóvenes debido a falta de recursos para realizar una carrera universitaria. Y es que, si bien existen universidades públicas como la UNAM o el Instituto Politécnico, el problema aquí se centra en su capacidad para albergar a la cantidad de jóvenes que desean ingresar cada año. No estudian porque no tienen recursos y con ello se perpetúa la desigualdad y pobreza ¿cómo romper ese círculo vicioso? El problema no pinta sencillo. Cifras de la Secretaría de Educación Pública establecen que 71 por ciento de la población mexicana que se encuentra en edad universitaria pertenece a los niveles C y D. Así en el nivel socioeconómico C, sólo 18.7% de los jóvenes en edad universitaria está cursando estudios de nivel superior, mientras que en nivel socioeconómico D, 3.4% de los jóvenes en edad universitaria cursa estudios de nivel superior. Si los jóvenes no tienen acceso a la educación existe el riesgo de incrementar la economía informal, la delincuencia y una menorproductividad, establece el Foro Económico Mundial (WEF).   En Épity contamos con soluciones financieras enfocadas a servir de apoyo para este tipo de gastos. Invertir en financiamiento educativo resulta una excelente alternativa para afrontar un gasto tan importante como resulta la educación universitaria.Hoy una carrera universitaria en una escuela privada puede oscilar entre los 120 mil y el millón y medio de pesos, dependiendo de muchos factores, pero pensando en el primer rango, un estudiante pagaría aproximadamente 1,250 pesos al mes.   Fuente: Excélsior.

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Tu mala relación con las matemáticas arruina tus finanzas personales

¿Cómo te llevas con las matemáticas? Mi relación con ellas está en un punto intermedio, nunca las he odiado, pero también sé que no son mi fuerte. Recuerdo cuando en la universidad muchos maestros decían que quienes estudiábamos Ciencias de la Comunicación lo hacíamos para no tener que lidiar con los números y matemáticas… ¡y miren ahora en dónde estoy! El maestro Alfredo, mi profesor de secundaria, siempre llegaba al salón de clases y soltaba, sin previo aviso: “A ver Sonia cuánto es 25 por 16”, “Selene, cuál es la raíz cuadrada de…”. Hoy me doy cuenta de la importancia que éstas tienen en nuestro día a día, pese a que siempre me preguntaba si utilizaría los quebrados. ¿Y por qué hablo de las matemáticas? En una plática que tuve hace algún tiempo con un especialista en educación financiera, me decía que el desempeño de la educación financiera está fuertemente correlacionado con el desempeño en matemáticas, 83 por ciento en promedio. ¿Cómo andamos los mexicanos en matemáticas? El Banco Mundial realizó una encuesta sobre capacidades financieras, entre las conclusiones estableció que la mayoría de las personas mostró una marcada incapacidad para hacer cálculos básicos: sólo 
37 por cineto logró calcular una tasa de interés simple, mientras que apenas 31 por ciento comprendía el concepto de interés compuesto. Todo esto de lo que te habló viene a colación porque hace unos días se presentó el Nuevo Modelo Educativo, en donde se establece que los niños podrán tener acceso a conocimientos en educación financiera, robótica, programación y habilidades para emprender. ¿Qué me parece? Un programa muy ambicioso pues el objetivo es derrumbar el modelo de aprendizaje por repetición, y se pretende que los niños aprendan a aprender. No sé cuánto tiempo lleve implementar este nuevo modelo, de lo que sí estoy segura es que necesitamos uno que permita a los niños y jóvenes desarrollar sus habilidades y que los prepare para un mundo en el que todo está cambiando de manera vertiginosa. Las matemáticas serán parte importante de esa nueva educación, en especial de la financiera, porque nos permitirán estar familiarizados con las decisiones que tomamos todos los días respecto del dinero, nuestro dinero, en un contexto donde cada vez es más fácil acceder a productos financieros, aun sin haber aprendido a usarlos: nos dan el auto pero no las clases de manejo. Así pues, tenemos un gran reto frente a nosotros como sociedad, éste es preparar a nuestras nuevas generaciones para un mundo en donde lo único que persiste es el cambio, y donde la educación financiera tendrá un papel importante en su calidad de vida. Fuente: Excélsior.

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Stanford deja de ser para \”millonarios\” con estos programas

La universidad de Stanford, ubicada en California, Estados Unidos, es una de las más prestigiadas del mundo, además de que está ubicada en el centro de Silicon Valley. El QS World University Rankings 2016-17 la ubicó como la segunda mejor universidad del mundo.  Para el periodo 2016-17 la universidad anunció que el costo de las colegiaturas incrementarían en 3.5%, para llegar a 946,620 pesos (47,331 dólares) semestrales por lo que los costos por este rubro más una habitación y seguro médico serían de 1,250,820 pesos (62,541 dólares ) cada seis meses. Desde el año pasado estas universidad comenzó dos programas para brindar apoyo financiero a estudiantes con bajos recursos. Bajo el primer esquema si los ingresos del hogar del estudiante son menores a 2.5 millones de pesos al año (125,000 dólares) sólo se deberán pagar el alojamiento, traslado y seguro médico, un total de 304,000 pesos (15,210 dólares). Pero si la familia del estudiante tiene ingresos de menos de 1.3 millones al año (65,000) dólares, se puede entrar a la institución sin ningún costo. Si se considera que en México el ingreso medio de un profesionista es de 13,000 al mes, o 156,000 al año es muy probable que, de ser aceptado, un mexicano promedio pueda obtener el financiamiento. Recuerda que en Épity contamos con planes y seguros que te apoyarán para afrontar estos gastos.   Fuente: Excélsior.

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Motivos principales para ahorrar entre los mexicanos

En el marco del Día Mundial del Ahorro a celebrarse el próximo 31 de octubre, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) reveló los tres motivos principales para ahorrar entre los mexicanos. Entre estos se encuentran pagar la educación de los hijos, irse de vacaciones o comprar una vivienda. Lo cual concuerda con lo presentado en su publicación Consejos para tu bolsillo, donde el organismo afirma que tener una meta concisa permite dar el primer paso para empezar a ahorrar. Una de las razones para ellos es tener un fondo de emergencia, ya que es importante tener un “guardadito” para cubrir los gastos inesperados, como la reparación del automóvil, algún problema de salud o la pérdida del empleo. Asimismo, menciona que entre más pronto se comience a ahorrar, menos tendrá que hacerse en un futuro, por lo que el guardar dinero para el retiro es otra opción ya que no se debe pensar que falta mucho para ello o que los hijos verán por uno. El enganche de una casa es otra de las metas, porque al tener un mayor enganche es posible que se pueda aspirar a un crédito hipotecario para una casa más grande, una mejor tasa de interés o tener mensualidades de menor monto. La Condusef menciona que ahorrar permite vacacionar, viajar al extranjero o incluso comprar una consola de videojuegos; en tanto, la educación, ya sea para uno o para los hijos, siempre será una inversión que puede ayudar a mejorar los ingresos   Fuente: Excélsior

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Pagar tu universidad y no morir en el intento

Es entre los 18 y 20 años cuando los jóvenes mexicanos inician una carrera profesional y, de acuerdo con el Centro de Investigación para el Desarrollo A.C. (CIDAC), los profesionistas llegan a percibir hasta un 70% más de ingreso que quienes no cuentan con un título universitario. El impacto de un título universitario no es sólo económico, sino que también afecta positivamente a la calidad de vida. La relación con nuevos círculos sociales puede abrir puertas en el futuro o devenir en más y mejores oportunidades laborales. No obstante, a veces es complicado cubrir los costos de una universidad; se calcula que en una institución privada los gastos rondan los 125,000 y los 930,000 pesos, mientras que en una pública puede ascender a 30,000 pesos por una carrera de cuatro años. Adicional a lo anterior, hay factores de la vida universitaria que representan un gasto constante, como traslados, copias, libros y hasta cambios de vivienda en ciertas circunstancias. Entonces, ¿cómo costear la educación superior? Para responder a la pregunta, te cuatro consejos que te ayudarán a solventar una carrera universitaria, de acuerdo con la startup Kueski. 1. Las becas son la mejor opción La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reveló que en México sólo 25% de los estudiantes que está cursando una carrera universitaria se titula. Y las entidades educativas saben que una de las principales causas por las que los alumnos abandonan las aulas es la situación económica. Así que, los estudiantes con un promedio envidiable, habilidades deportivas extraordinarias o que hayan tenido la suerte de encontrar una convocatoria vigente, son candidatos ideales para conseguir una beca. El porcentaje de la misma depende de la universidad, pero hay una posibilidad de que sea hasta del 100 por ciento. 2. Busca préstamos para estudiantes Las entidades financieras (bancos, Sofom, Nafin, entre otras) ofrecen créditos especiales para estudiantes, cuya dinámica es muy distinta a la de los créditos personales o para empresas. Con tasas de interés fijas y un plazo determinado para liquidar, los créditos estudiantiles ofrecen hasta 400 mil pesos para carreras en planes curriculares de cuatro años. Por su parte, algunas universidades ofrecen financiamiento directo que se puede pagar cuando el egresado ya esté colocado en el mercado laboral o bien, con trabajo en la institución. 3. Economiza ahora para pagar después A la hora de ahorrar es importante priorizar. Economistas calculan que los gastos hormiga —pasar por un latte diario o comprar cigarros cada tercer día, por ejemplo— nos roban cerca de 12,000 pesos al año. Dicha cantidad puede resolver un par de meses de colegiatura o todo el material que cada carrera demande. A pocos meses de entrar a la universidad o incluso años, es un buen momento para que los jóvenes comiencen a ahorrar y prescindir de algunos lujos por un tiempo. 4. Trabaja medio tiempo Siempre aparece como un reto para los estudiantes equilibrar la escuela con un trabajo, pero es una buena manera de solventar la educación y a la vez, adquirir experiencia laboral. No es necesario pasar horas en una oficina, pero sí explotar las habilidades. Muchos chicos saben idiomas o eran muy buenos para algunas materias, así que las asesorías a vecinos y compañeros de clase se perfilan como un ingreso ideal si es necesario. Otra opción es explorar el sector laboral de cada profesión. Además de recibir un salario, es una buena oportunidad para descubrir si es su verdadera vocación o es mejor replantearse el camino.   Fuente: Excélsior

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¿Por qué los universitarios deben aprender a ahorrar antes de salir al mundo real?

La universidad suele ser una de las mejores etapas para construir amistades y adquirir una serie de conocimientos básicos que perdurarán toda la vida, pero puedes comenzar a ahorrar y alcanzar múltiples objetivos. Los padres dicen:  “tu única obligación es estudiar”. Aunque esto es cierto y hasta un poco obvio,  prepararse para salir al mundo real y enfrentar preguntas como dónde trabajar, qué coche comprar y cómo financiarlo, estudios de posgrado, intercambios académicos o trabajar y estudiar al mismo tiempo, hasta elegir un fondo de inversión, comprar una casa o ahorrar para el retiro, son decisiones que implican planeación sobre destinar u obtener un valor monetario esperado. Pocas personas son “ahorradoras natas”, y lo hacen porque lo ven en casa, con sus papás y abuelos; sin embargo, estas personas tienden a tomar decisiones subóptimas, es decir, ahorran pero no invierten ni diversifican adecuadamente. En otras palabras, crecen ganando poco: si hubiesen planeado comprar una casa desde el primer empleo, hubiesen comprado una más adecuada; si hubiesen planeado el retiro desde el primer empleo y ahorrado voluntariamente, tendrían una vida en la vejez más cómoda. Una encuesta realizada para jóvenes mexicanos entre 15 y 29 años reveló que 54% no lleva ningún registro de gasto, deudas o ingresos, y aunque su principal meta es comprar una casa y cuentan con claridad sobre la importancia del ahorro, no ahorran. Otro resultado interesante es que entienden la diferencia entre ahorro e inversión, pero desconocen qué instrumentos existen; por ejemplo, 88% de los jóvenes no conocen los fondos de inversión, 89% las acciones de la bolsa de valores y 75% las inversiones a plazos o pagarés, de acuerdo con la encuesta Cultura financiera en los jóvenes en México Banamex-UNAM. Los jóvenes no tienen conocimientos financieros porque no tienen dónde aprenderlos, sobre todo ante un escenario de mercados financieros más complejos y sofisticados. Para cualquier país, la instrucción financiera de los jóvenes es importante porque las decisiones que tomen en su futuro impactarán indudablemente en el desarrollo y el crecimiento. Por ello se requieren acciones, estrategias educativas y políticas públicas acordes a sus necesidades. De acuerdo con la Conapo y el Inegi, en México existen 31.8 millones de jóvenes entre 15 y 29 años, según una proyección de Conapo. En 2016 representan 26% de la población total y en 2050 representarán 20%. Éstos serán los adultos mayores próximos a pensionarse. En el futuro, la impartición de educación financiera desde edades tempranas ayudará a sopesar la baja cobertura de las pensiones relacionada con la dinámica en el mercado laboral formal, pues fomentará la importancia de la planeación financiera. Actualmente, la cobertura en pensiones abarca aproximadamente a 35% de la población ocupada, básicamente porque un alto porcentaje de las personas trabajan en la informalidad (57%). En este sentido, una de las metas de los jóvenes del mañana será contar con un plan de pensiones (sea Afore, plan privado de pensión o plan personal de retiro) que los acompañe durante su vida laboral activa.     Fuente: Forbes México.

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Las universidades que producen más millonarios, una es mexicana

Si bien no existe una receta para volverse millonario y hay muchas formas de lograrlo, estudiar una carrera universitaria puede atraer muchas oportunidades para convertirse en uno con mayor facilidad, especialmente cuando lo haces en una institución mundialmente reconocida. De acuerdo con el estudio elaborado por WealthInsight, Harvard es la universidad que produce la mayor cantidad de millonarios en el mundo. Así, este ranking es encabezado por la institución a la que asistiera Bill Gates, Mark Zuckerberg, Barack Obama entre muchos otros líderes, políticos y empresarios destacados. De acuerdo con Forbes, el estudio muestra que las más prestigiosas universidades de Estados Unidos dominan la lista de 50 instituciones a nivel global al ocupar 31 lugares, cuatro de los primeros cinco y nueve sitios del top 10. En tanto, las universidades de Reino Unido también ocupan varios lugares en la lista, entre las más destacadas está la Universidad de Oxford, ubicada en el cuarto sitio y la Universidad de Cambridge en el lugar décimo primero. Cabe destacar que México también se encuentra en este rankingcon el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey(ITESM), en el sitio 36. De las universidades que no son estadounidenses, aparecen cuatro de Australia, una de Irlanda, una de Singapur, dos de Francia, una de Italia y dos de Canadá. Fuente: Excélsior

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Fideicomisos, útiles para cuidar tu patrimonio

El fideicomiso es una herramienta útil para destinar bienes a finalidades variadas, lo que lo convierte en un instrumento flexible que puede resolver situaciones que serían complicadas con un contratotradicional. El primer tipo de fideicomiso es el de administración de recursos. Puede utilizarse, por ejemplo, para garantizar la educación de tus hijos o para administrar y resguardar recursos de menores de edad. Hay también fideicomisos de garantía, mediante los cuales el fideicomitente transmite la propiedad de bienes o derechos al fiduciario para garantizar el cumplimiento de obligaciones propias o de un tercero. Por ejemplo, ser un respaldo para la obtención de un crédito. El fideicomiso de participación conjunta es una figura con la que varias personas físicas y morales pueden participar en un negocio mediante el otorgamiento de bienes o recursos económicos. En éste, la institución fiduciaria realiza todas las operaciones y reparte las utilidades a los participantes. Actualmente, todos los fideicomisos son traslativos de dominio, es decir, su finalidad es lograr la transmisión de dominio, pasando del fideicomitente al fiduciario y de éste al fideicomisario. Normalmente se persigue una finalidad especial como mejorar el inmueble o la garantía de un crédito de adquisición. En este sentido se combina la finalidad traslativa, con alguna de las anteriores. Todos los fideicomisos requieren de una institución fiduciariaencargada de administrar el fideicomiso, un fideicomitente, que es la persona que transmite bienes o recursos al fideicomiso, y en la mayoría de los casos un fideicomisario, que es la persona que obtiene beneficios a partir del establecimiento de esta figura. Luis Eduardo Paredes, presidente de la Comisión de Comunicación del Colegio de Notarios de la Ciudad de México dijo que el fideicomiso tiene la ventaja de destinar un bien a un fin lícito determinado, estableciendo reglas con completa libertad y con una institución fiduciaria obligada a supervisar su cumplimiento. Además tiene beneficios como el estímulo fiscal a la inversión de bienes inmuebles, que permite diferir el impuesto sobre la renta. Pero también tiene desventajas. “Es buena opción para personas de altos ingresos, pues son caros en México. Se hacen principalmente con bancos que cobran un honorario fiduciario”, dijo Paredes. TIPS 1.- Se sugiere acercarse a un especialista para conocer de forma más detallada las condiciones del fideicomiso de tu elección, según tus necesidades. 2.- Se recomienda elegir el tipo de fideicomiso que cubra tus requerimientos y redactar las reglas de éste con la asistencia de un notario o de un abogado. 3.- Compara los costos administrativos de diversas instituciones fiduciarias, pues este es uno de los gastos más importantes de un fideicomiso.   Fuente: El Financiero

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