Universidad

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¿Cómo estudiar en una universidad privada sin que el dinero sea un problema?

La juventud es un divino tesoro que el país no está aprovechando. Se estima que 8.5 millones de jóvenes mexicanos en edad universitaria no ingresan a una institución, lo que los expone a un futuro con pocas oportunidades de desarrollo personal, y al mismo tiempo representan un riesgo de inestabilidad para el país. ¿Estudiar o ayudar a su familia a salir adelante? Ésta es una disyuntiva a la que se enfrentan millones de jóvenes debido a falta de recursos para realizar una carrera universitaria. Y es que, si bien existen universidades públicas como la UNAM o el Instituto Politécnico, el problema aquí se centra en su capacidad para albergar a la cantidad de jóvenes que desean ingresar cada año. No estudian porque no tienen recursos y con ello se perpetúa la desigualdad y pobreza ¿cómo romper ese círculo vicioso? El problema no pinta sencillo. Cifras de la Secretaría de Educación Pública establecen que 71 por ciento de la población mexicana que se encuentra en edad universitaria pertenece a los niveles C y D. Así en el nivel socioeconómico C, sólo 18.7% de los jóvenes en edad universitaria está cursando estudios de nivel superior, mientras que en nivel socioeconómico D, 3.4% de los jóvenes en edad universitaria cursa estudios de nivel superior. Si los jóvenes no tienen acceso a la educación existe el riesgo de incrementar la economía informal, la delincuencia y una menorproductividad, establece el Foro Económico Mundial (WEF).   En Épity contamos con soluciones financieras enfocadas a servir de apoyo para este tipo de gastos. Invertir en financiamiento educativo resulta una excelente alternativa para afrontar un gasto tan importante como resulta la educación universitaria.Hoy una carrera universitaria en una escuela privada puede oscilar entre los 120 mil y el millón y medio de pesos, dependiendo de muchos factores, pero pensando en el primer rango, un estudiante pagaría aproximadamente 1,250 pesos al mes.   Fuente: Excélsior.

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Stanford deja de ser para \”millonarios\” con estos programas

La universidad de Stanford, ubicada en California, Estados Unidos, es una de las más prestigiadas del mundo, además de que está ubicada en el centro de Silicon Valley. El QS World University Rankings 2016-17 la ubicó como la segunda mejor universidad del mundo.  Para el periodo 2016-17 la universidad anunció que el costo de las colegiaturas incrementarían en 3.5%, para llegar a 946,620 pesos (47,331 dólares) semestrales por lo que los costos por este rubro más una habitación y seguro médico serían de 1,250,820 pesos (62,541 dólares ) cada seis meses. Desde el año pasado estas universidad comenzó dos programas para brindar apoyo financiero a estudiantes con bajos recursos. Bajo el primer esquema si los ingresos del hogar del estudiante son menores a 2.5 millones de pesos al año (125,000 dólares) sólo se deberán pagar el alojamiento, traslado y seguro médico, un total de 304,000 pesos (15,210 dólares). Pero si la familia del estudiante tiene ingresos de menos de 1.3 millones al año (65,000) dólares, se puede entrar a la institución sin ningún costo. Si se considera que en México el ingreso medio de un profesionista es de 13,000 al mes, o 156,000 al año es muy probable que, de ser aceptado, un mexicano promedio pueda obtener el financiamiento. Recuerda que en Épity contamos con planes y seguros que te apoyarán para afrontar estos gastos.   Fuente: Excélsior.

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Pagar tu universidad y no morir en el intento

Es entre los 18 y 20 años cuando los jóvenes mexicanos inician una carrera profesional y, de acuerdo con el Centro de Investigación para el Desarrollo A.C. (CIDAC), los profesionistas llegan a percibir hasta un 70% más de ingreso que quienes no cuentan con un título universitario. El impacto de un título universitario no es sólo económico, sino que también afecta positivamente a la calidad de vida. La relación con nuevos círculos sociales puede abrir puertas en el futuro o devenir en más y mejores oportunidades laborales. No obstante, a veces es complicado cubrir los costos de una universidad; se calcula que en una institución privada los gastos rondan los 125,000 y los 930,000 pesos, mientras que en una pública puede ascender a 30,000 pesos por una carrera de cuatro años. Adicional a lo anterior, hay factores de la vida universitaria que representan un gasto constante, como traslados, copias, libros y hasta cambios de vivienda en ciertas circunstancias. Entonces, ¿cómo costear la educación superior? Para responder a la pregunta, te cuatro consejos que te ayudarán a solventar una carrera universitaria, de acuerdo con la startup Kueski. 1. Las becas son la mejor opción La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reveló que en México sólo 25% de los estudiantes que está cursando una carrera universitaria se titula. Y las entidades educativas saben que una de las principales causas por las que los alumnos abandonan las aulas es la situación económica. Así que, los estudiantes con un promedio envidiable, habilidades deportivas extraordinarias o que hayan tenido la suerte de encontrar una convocatoria vigente, son candidatos ideales para conseguir una beca. El porcentaje de la misma depende de la universidad, pero hay una posibilidad de que sea hasta del 100 por ciento. 2. Busca préstamos para estudiantes Las entidades financieras (bancos, Sofom, Nafin, entre otras) ofrecen créditos especiales para estudiantes, cuya dinámica es muy distinta a la de los créditos personales o para empresas. Con tasas de interés fijas y un plazo determinado para liquidar, los créditos estudiantiles ofrecen hasta 400 mil pesos para carreras en planes curriculares de cuatro años. Por su parte, algunas universidades ofrecen financiamiento directo que se puede pagar cuando el egresado ya esté colocado en el mercado laboral o bien, con trabajo en la institución. 3. Economiza ahora para pagar después A la hora de ahorrar es importante priorizar. Economistas calculan que los gastos hormiga —pasar por un latte diario o comprar cigarros cada tercer día, por ejemplo— nos roban cerca de 12,000 pesos al año. Dicha cantidad puede resolver un par de meses de colegiatura o todo el material que cada carrera demande. A pocos meses de entrar a la universidad o incluso años, es un buen momento para que los jóvenes comiencen a ahorrar y prescindir de algunos lujos por un tiempo. 4. Trabaja medio tiempo Siempre aparece como un reto para los estudiantes equilibrar la escuela con un trabajo, pero es una buena manera de solventar la educación y a la vez, adquirir experiencia laboral. No es necesario pasar horas en una oficina, pero sí explotar las habilidades. Muchos chicos saben idiomas o eran muy buenos para algunas materias, así que las asesorías a vecinos y compañeros de clase se perfilan como un ingreso ideal si es necesario. Otra opción es explorar el sector laboral de cada profesión. Además de recibir un salario, es una buena oportunidad para descubrir si es su verdadera vocación o es mejor replantearse el camino.   Fuente: Excélsior

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¿Por qué los universitarios deben aprender a ahorrar antes de salir al mundo real?

La universidad suele ser una de las mejores etapas para construir amistades y adquirir una serie de conocimientos básicos que perdurarán toda la vida, pero puedes comenzar a ahorrar y alcanzar múltiples objetivos. Los padres dicen:  “tu única obligación es estudiar”. Aunque esto es cierto y hasta un poco obvio,  prepararse para salir al mundo real y enfrentar preguntas como dónde trabajar, qué coche comprar y cómo financiarlo, estudios de posgrado, intercambios académicos o trabajar y estudiar al mismo tiempo, hasta elegir un fondo de inversión, comprar una casa o ahorrar para el retiro, son decisiones que implican planeación sobre destinar u obtener un valor monetario esperado. Pocas personas son “ahorradoras natas”, y lo hacen porque lo ven en casa, con sus papás y abuelos; sin embargo, estas personas tienden a tomar decisiones subóptimas, es decir, ahorran pero no invierten ni diversifican adecuadamente. En otras palabras, crecen ganando poco: si hubiesen planeado comprar una casa desde el primer empleo, hubiesen comprado una más adecuada; si hubiesen planeado el retiro desde el primer empleo y ahorrado voluntariamente, tendrían una vida en la vejez más cómoda. Una encuesta realizada para jóvenes mexicanos entre 15 y 29 años reveló que 54% no lleva ningún registro de gasto, deudas o ingresos, y aunque su principal meta es comprar una casa y cuentan con claridad sobre la importancia del ahorro, no ahorran. Otro resultado interesante es que entienden la diferencia entre ahorro e inversión, pero desconocen qué instrumentos existen; por ejemplo, 88% de los jóvenes no conocen los fondos de inversión, 89% las acciones de la bolsa de valores y 75% las inversiones a plazos o pagarés, de acuerdo con la encuesta Cultura financiera en los jóvenes en México Banamex-UNAM. Los jóvenes no tienen conocimientos financieros porque no tienen dónde aprenderlos, sobre todo ante un escenario de mercados financieros más complejos y sofisticados. Para cualquier país, la instrucción financiera de los jóvenes es importante porque las decisiones que tomen en su futuro impactarán indudablemente en el desarrollo y el crecimiento. Por ello se requieren acciones, estrategias educativas y políticas públicas acordes a sus necesidades. De acuerdo con la Conapo y el Inegi, en México existen 31.8 millones de jóvenes entre 15 y 29 años, según una proyección de Conapo. En 2016 representan 26% de la población total y en 2050 representarán 20%. Éstos serán los adultos mayores próximos a pensionarse. En el futuro, la impartición de educación financiera desde edades tempranas ayudará a sopesar la baja cobertura de las pensiones relacionada con la dinámica en el mercado laboral formal, pues fomentará la importancia de la planeación financiera. Actualmente, la cobertura en pensiones abarca aproximadamente a 35% de la población ocupada, básicamente porque un alto porcentaje de las personas trabajan en la informalidad (57%). En este sentido, una de las metas de los jóvenes del mañana será contar con un plan de pensiones (sea Afore, plan privado de pensión o plan personal de retiro) que los acompañe durante su vida laboral activa.     Fuente: Forbes México.

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